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Visita ¿de Estado?
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Visita ¿de Estado?

lunes 15 de junio de 2026, 12:42h
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Cuando ha terminado empiezan los análisis. Es un vicio contraído, problemas de la profesión. Aunque en este caso, ni eso, porque los análisis no han parado desde el momento de salir de Roma. Desde antes, que el periodismo también está para adelantarse. Pero no es sólo el periodismo que, en este caso está haciendo lo que debe: ser reflejo, notario de los hechos. Para que quede el recuerdo, para eso somos también hemeroteca. El Papa es el único Jefe de Estado que además es también Jefe mundial. Bueno, el único no. Con rigor es Jefe de Estado terrenal y Jefe universal de un estado espiritual. Porque hay más religiones y sectas, pero el Espíritu Santo, no se nos olvide, es propiedad exclusiva de la católica, nombre que, no nos han explicado por qué, significa también “Universal”, dicen.

Los desdoblamientos son complejos. Y complicados. Un señor que fuera CEO y máximo representante de su Comité de Empresa ¿Cómo se explicaría cuando hablara? No es exactamente el mismo caso, pero es válida la medición. Como Jefe de Estado no es extraordinario que León XIV se dirija a los representantes de los pueblos de España en el centro de la soberanía estatal. Pero sería inadmisible su intromisión en asuntos internos o incluso, apoyar la parte de los acuerdos entre estados, conocido como “bilaterales”, que lo de ”bi” vale pero ¿por qué esos acuerdos son “laterales”?, meterse en la vida interna del país, decir a los nativos lo que deben hacer ya lo hace otro Jefe “mundial”, pero este muestra sus poderes a lo Cisneros. Y lo intentó Ayuso; seguramente necesitaba un móvil para poder decir que no la habían recibido bien. Pero Ayuso ni puede mostrar sus “poderes” a lo USA, ni usa mitra, ni solideo ni birrete.

Sin embargo debe ser muy juicioso y diplomático para no enjuiciar a su favor esos posibles acuerdos, porque entonces estaría violando el pacto. Ni el gobierno español se lo debería permitir porque rompe la aconfesionalidad reconocida en la Constitución. El Papa, parece no haber sabido diferenciar, separar ambos conceptos. Ya sabemos que en lo espiritual está por encima de todo asunto terrenal, según su creencia, para quien lo crea, porque los asuntos espirituales no se pueden firmar. Se respetan los derechos de las diversas creencias y también los de cuantos seres humanos los orillen por su increencia, por laicismo. Todos aprobamos su defensa de la igualdad, su clamor por el fin de las guerras (siglos con la misma queja pero apoyando, provocando y santificándolas). Ya podemos celebrar que se condenen sinceramente. Y que se abofeteen los rostros del fascismo, negando dualidad de derechos humanos según sea el color de la piel, que en eso apoye la Ley del Mar, bien clara en su condena a cualquier intento de desamparo. Eso se permitiría a cualquier Jefe de Estado en cualquier Estado democrático.

Pero seguir una corriente cualquiera, la que sea y sólo esa, no es democracia. En el Estado español la cuestión religiosa no quedó resuelta, no quedó perfectamente clara. Lógico por la forma de resolver la Constitución, con los fantasmas del pasado revoloteando como antiguos censores y la amenaza utilizada pero seguramente irreal, del peligro de las pistolas apuntando a las cabezas de los redactores. Y en la Constitución el artículo 16 se despachó chapuceramente con “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Se respetaban todas las confesiones, pero ni una palabra a los no creyentes, como descreídos, definitivamente condenados a pasar calor en las calderas de Pedro Botero, menos mal que a Juan Pablo II le debemos el cierre definitivo. Pero aunque sea chapucera, la ley se debe cumplir, más por parte de sus representantes. Y “de aquellos polvos, estos lodos”. Aunque “los polvos” también estén prohibidos por la Iglesia, el Papa no debería venir a recordarlo después de la declaración formal de aconfesionalidad. Eso y otras cosas que veredes, Sancho. Seguimos topando.

En definitiva, de acuerdo en que el Papa nos visite. Aprobado en todo lo relativo a Derechos Humanos, se acepta el apoyo. El adoctrinamiento, para los creyentes y dentro de estos los más coincidentes con su doctrina. Y para el espectáculo hay leyes específicas que también exigen cumplimiento. Por lo demás, como Jefe de Estado que su Estado corra con los gastos del viaje, no el visitado. Como Jefe religioso, también corresponde al Estado Vaticano y a sus fieles, pero fuera del IRPF. Sería interesante ver cuantos y quienes “apoquinan”.

Rafael Sanmartín

Estudió Filosofía y Marketing y es especialista en Historia. Ha trabajado en prensa, radio y TV. Obtuvo el premio 'Temas' de relato corto por El Puente (1988), así como el '28-F' (2001), por La serie La Andalucía de la Transición, emitida por Canal Sur Televisión. De su producción literaria cabe destacar: El País que Nunca Existió (1977), El Color del Cristal, novela (2001), La Importancia de un Hombre Normal, que narra la biografía de Blas Infante, (2003), Historia de Andalucía Para Jóvenes (2005), Grandes Infamias (2006) y De Aquellos Polvos... La Autonomía y sus orígenes históricos (2011) Para el autor "la Historia es el espejo donde podemos vernos y conocernos, aunque, como está escrita por los vencedores, debe analizarse con espíritu crítico para poder interpretarla".