La música en directo recuperó su máximo esplendor el pasado sábado en el Teatro Auditorio de Roquetas de Mar, escenario elegido por Pablo López para dar el pistoletazo de salida oficial a su esperada gira "El niño del espacio". Ante un recinto que colgó el cartel de no hay billetes, el intérprete malagueño ofreció una velada de dos horas cargada de magnetismo, cercanía y una entrega absoluta que fue correspondida por un público entregado desde los primeros acordes.
Arropado por una banda de primer nivel y su inseparable piano, López desplegó un repertorio que alternó sus grandes éxitos con composiciones recientes. Durante la actuación, el artista destacó el vínculo emocional que le une a este escenario, recordando que es la cuarta vez que eligen el municipio roquetero para comenzar un tour, una decisión que siempre les ha traído fortuna. "Es una suerte estar con todos ustedes", confesó el músico antes de interpretar temas como "La mejor noche de mi vida", acompañado por el rítmico aplauso de los asistentes.
Momentos para el recuerdo y talento local
La noche dejó imágenes insólitas en el recinto de Roquetas de Mar. En un alarde de espontaneidad, Pablo López abandonó el escenario para mezclarse con sus seguidores, llegando incluso a la zona B del patio de butacas. Rodeado de fans que no daban crédito a la cercanía del artista, interpretó "Tu enemigo", convirtiendo el teatro en un espacio sin barreras entre estrella y audiencia.
Otro de los puntos álgidos se produjo cuando el malagueño invitó a subir a las tablas a la joven artista local Aroa Salaño. Tras alabar su talento y animarla a perseverar en su carrera musical, ambos protagonizaron una emocionante versión de "El Patio". El cantante se deshizo en elogios hacia la roquetera, asegurando que tiene una gran responsabilidad por lo buena que es en su disciplina.
Un repertorio cargado de confidencias
Entre canción y canción, Pablo López compartió anécdotas con el público, como la reciente e inesperada huida de su gato, lo que sirvió de introducción para "Me voy a escapar". La velada transitó por momentos de íntimo silencio con "La niña de la linterna" y explosiones de energía con temas como "Quasi", "Vi" o la nueva "Esdrújula", cuyo estribillo fue coreado al unísono por los presentes. Tampoco faltó un guiño a los clásicos con una versión de "Entre el cielo y el suelo".
En el tramo final, tras presentar a su equipo de músicos compuesto por Matías Eisenstaedt, José Miguel Martínez, Tomas Novati, Santiago Novoa y Jessica Estévez, la intensidad alcanzó su cénit. El broche de oro llegó con un bis que puso a todo el auditorio en pie bajo los acordes de "Suplicando", cerrando una noche que confirma el idilio del artista con la provincia de Almería.