¿Quién no recuerda a Bridget Jones anotando obsesiones, calorías y desengaños amorosos en su mítica libreta azul? Aquella entrañable solterona británica buscaba el amor entre desastrosas decisiones cotidianas y calcetines desparejados. En España, sin embargo, el género de la confidencia manuscrita ha alcanzado una dimensión bastante menos inocente y mucho más pragmática. Aquí las agendas ya no registran los cigarros fumados ni los kilos de más, sino los favores debidos, las llamadas discretas, los jueces incómodos y las operaciones en la sombra. La nueva protagonista de este inesperado bestseller judicial no viste jerséis navideños espantosos, sino el uniforme invisible de la fontanería política de alto copete. Se llama Leire Díez, y sus libretas personales, incautadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, han dejado obsoleta cualquier comedia romántica de enredo para dar paso a un crudo thriller institucional. Bienvenidos al diario de Leire Jones.
Mientras la ciudadanía de a pie se rige por la implacable realidad de llegar a fin de mes, asombra comprobar la ligereza con la que en ciertos despachos de Madrid se planificaban los destinos del tejido público y empresarial, y se pagaban buenos sueldos a cargo de las cuotas de los militantes, y para ello haciendo auténticos malabares financieros con empresas interpuestas.
El titular del Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, el magistrado Santiago Pedraz, acumula en el sumario de la llamada trama «Hirurok» anotaciones manuscritas que harían palidecer al mismísimo Mark Darcy. Entre las páginas más jugosas destaca una cita fechada el 3 de febrero de 2025: una «reunión con P.S.», coronada por un revelador y misterioso asterisco. Desde el Palacio de la Moncloa se han apresurado a desmentir cualquier contacto entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la investigada. Habrá que asumir, haciendo un ejercicio de fe casi mística, que esas iniciales corresponden a un club de poesía secreta, a unas postdatas rezagadas o a un distribuidor de hortalizas, y no al líder del Ejecutivo central.
Al revisar el contenido de los diarios advertimos que la realidad supera una vez más a la parodia. Las anotaciones van mucho más allá del mero desahogo personal; la UCO sigue el rastro de maniobras coordinadas para contener de manera desesperada los incendios judiciales que cercan al entorno familiar de Pedro Sánchez. «Intentamos contactar con el PSOE dos años y sólo cuando ocurre lo de Begoña alguien nos recibe», reza una de las lapidarias y clarificadoras frases de este diario. Al parecer, las urgencias procesales que afectan a Begoña Gómez dinamitaron cualquier protocolo de espera en la sede de Ferraz, sirviendo de eficaz catalizador para un flujo constante de reuniones con el secretario de Organización del partido, Santos Cerdán, con quien los investigadores han documentado decenas de encuentros. La lealtad ciega y casi mesiánica queda retratada en citas donde la propia Leire Díez se autoanimaba asegurando que «el one dice que seguir, que estoy haciendo cosas grandes y que no me rinda». Un relato que destilaría tintes épicos de manual de autoayuda si no fuera porque el tablero de juego bajo sospecha consistía, presuntamente, en orientar expedientes de la Administración Pública en beneficio propio o de terceros.
Sin embargo, el apetito de esta particular agenda no se limitaba a la protección del entorno presidencial o a lanzar preocupantes proclamas sobre el control en el Ministerio del Interior, donde la libreta apunta de forma directa que el ministro Fernando Grande-Marlaska estaría comprometido por las investigaciones en curso. Las anotaciones desvelan una ambición aún mayor: extender los tentáculos gubernamentales hacia las cúpulas de las principales empresas del Ibex 35. Pretender intervenir en los consejos de administración de las mayores compañías privadas, utilizando los resortes del poder político como si de un cortijo particular se tratase, evidencia una alarmante desconexión con la realidad. Mientras los autónomos y las pequeñas empresas de Andalucía lidian a diario con la asfixia burocrática y los costes de producción para mantener la persiana abierta, en las libretas de la fontanera se despachaban los sillones de las altas esferas corporativas con la misma naturalidad con la que se redacta la lista de la compra.
La defensa de Leire Díez intenta ahora invalidar a la desesperada estos diarios ante la Audiencia Nacional, argumentando que las libretas exceden el marco temporal de la causa y vulneran su intimidad al mezclar citas médicas con anotaciones políticas, como si se tratase de un best seller fuera de moda.
Resulta perfectamente comprensible el pudor: a nadie le agrada que le lean el diario íntimo en público, y menos cuando los investigadores interpretan que en esas páginas se detalla minuciosamente cómo pastorear a jueces, fiscales y grandes corporaciones. La diferencia insalvable con la ficción cinematográfica es que, en la gran pantalla, la historia de Bridget Jones concluía con una tierna reconciliación bajo la nieve de Londres. En la cruda realidad de este país, el diario de Leire Jones no es más que un manual de fontanería... con muchos casos prácticos, eso sí.