Una jornada de complejas condiciones meteorológicas en el norte de África ha terminado provocando importantes alteraciones en el tráfico aéreo del aeropuerto de Almería. La nula visibilidad provocada por nubes a escasa altura en Melilla impidió el aterrizaje de una aeronave que había partido desde el aeródromo almeriense, forzando su retorno inmediato y desencadenando un efecto dominó que afectó a otros trayectos internacionales en la provincia.
El trayecto afectado había despegado de las pistas de Almería a las 10:35 horas con destino a la ciudad autónoma. Pese a que el viaje transcurrió según el horario previsto, situándose sobre suelo melillense en torno a las 11:30 horas, la densa capa de nubosidad impidió tomar tierra de forma segura. Tras realizar diversas maniobras de espera en el aire con la esperanza de que el cielo se despejara, el comandante de la aeronave tomó la decisión de dar la vuelta debido a la falta de visibilidad y regresar al punto de origen para garantizar la seguridad de los pasajeros.
Esta maniobra de emergencia terminó por alterar la operativa habitual de las instalaciones de El Alquián, en Almería. Al encontrarse el avión de regreso con el combustible justo para completar el viaje de vuelta tras sus intentos de aterrizaje, los controladores aéreos tuvieron que otorgarle prioridad absoluta para tomar tierra.
Esta situación obligó a retrasar el aterrizaje de un vuelo de la compañía Ryanair procedente de Mánchester, que ya se encontraba sobrevolando el espacio aéreo almeriense listo para descender. Los viajeros del trayecto británico se vieron obligados a realizar esperas en forma de círculos en el aire hasta que la pista quedó totalmente despejada, logrando finalmente tomar tierra una vez que el avión retornado de Melilla estuvo a salvo en la terminal.
La problemática no fue un hecho aislado para la conexión con la provincia almeriense. Las adversas condiciones climatológicas del entorno norteafricano convirtieron las instalaciones de Melilla en un punto impracticable durante gran parte del día, obligando a desviar también otras rutas comerciales que habían partido desde los aeropuertos de Málaga, Sevilla y Madrid, repitiendo una estampa de complicaciones que suele darse en la zona cuando el clima no acompaña.