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El PSOE dice no a que el Gobierno central limpie la radiación de Palomares
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El PSOE dice no a que el Gobierno central limpie la radiación de Palomares

Una iniciativa aprobada en la Cámara Alta insta al Gobierno a descontaminar el área afectada por el accidente nuclear antes de 2027, contemplando una solución transitoria para almacenar las tierras

martes 17 de marzo de 2026, 06:00h
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La reactivación del histórico debate sobre el futuro de Palomares vuelve a poner a Almería en el centro de la actualidad política e institucional a nivel nacional. La Comisión de Transición Ecológica del Senado ha sacado adelante una firme propuesta que apremia al Ejecutivo central a ejecutar, de una vez por todas, la descontaminación de los restos radiactivos que todavía perduran en esta pedanía almeriense. El texto normativo establece el mes de julio de 2027 como el horizonte temporal ineludible para la puesta en marcha de un plan técnico integral. Esta medida contempla, además, la creación de un sistema de almacenamiento provisional en territorio nacional para salvaguardar la tierra contaminada hasta que se concrete su traslado definitivo a Estados Unidos.

El impulso de esta medida ha corrido a cargo del PP, que ha logrado sumar los apoyos necesarios, como el del grupo Izquierda Confederal, para que la moción prospere con diecinueve votos a favor, nueve en contra y dos abstenciones. El encargado de defender la postura popular ha sido el senador Jesús Caicedo, quien ha apelado a la urgencia de actuar frente a un problema enquistado durante décadas. En su intervención, el parlamentario aseveró que "la limpieza es técnicamente posible", recordando que desde el año 2010 existe sobre la mesa un proyecto de rehabilitación diseñado por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas. Según su argumentación, habilitar un espacio transitorio para estos residuos es una vía completamente viable desde el prisma jurídico, requiriendo apenas una modificación legislativa de carácter menor.

La urgencia del momento no es casual, ya que coincide con el sexagésimo aniversario del fatídico choque en pleno vuelo de dos aeronaves militares estadounidenses. Aquel accidente dejó caer cuatro artefactos termonucleares, provocando que el material de dos de ellos, aproximadamente nueve kilos de plutonio, se esparciera de forma descontrolada a lo largo de seiscientas veintinueve hectáreas que abarcan la conocida como 'zona cero' y los relieves de la Sierra Almagrera. Profundamente arraigado a esta realidad por su etapa como alcalde de Cuevas del Almanzora, el municipio al que pertenece la pedanía afectada, Caicedo lamentó el abandono sistemático que sufren los mil trescientos residentes de la zona, reprochando que no se puede vivir permanentemente inmerso en estudios técnicos cuando las decisiones deberían haberse tomado hace mucho tiempo.

El argumentario de los impulsores de la iniciativa también señala directamente al Ministerio para la Transición Ecológica, considerándolo el órgano plenamente competente para ordenar la ejecución inmediata de las labores de rehabilitación. Esta es, de hecho, la misma tesis que defiende la organización Ecologistas en Acción en un procedimiento judicial abierto en la Audiencia Nacional, al cual la Abogacía del Estado presentó oposición y que todavía se encuentra a la espera de un dictamen final. Ante la parálisis de las negociaciones diplomáticas con la administración estadounidense, el senador popular se mostró contundente, afirmando que "durante seis décadas España ha preferido negociar sus vergüenzas antes que reparar sus deudas". Asimismo, advirtió que el paso del tiempo sin aportar soluciones no solo incrementa la amenaza sobre el entorno natural, sino que agrava el deterioro de la imagen exterior del país, sentenciando que este rincón geográfico no puede continuar siendo un monumento al olvido institucional.

Por el contrario, la bancada del PSOE mostró su rechazo frontal a la tramitación de esta exigencia, argumentando que la cuestión encierra una profunda complejidad que no se resuelve con meros retoques en un informe técnico. El senador socialista José Antonio Valbuena argumentó que el plan esgrimido por la oposición es tan solo un documento preliminar que adolece de una carencia fundamental, ya que no detalla un circuito completo para la gestión de este tipo de residuos tan particulares. Desde su perspectiva, un abordaje serio requeriría una planificación exhaustiva que contemple desde el tratamiento inicial y la catalogación de las tierras hasta su transporte y encapsulamiento definitivo, pasos que están intrínsecamente ligados a la consecución de pactos internacionales vinculantes con el gobierno de Norteamérica.

Para tratar de calmar las aguas frente al alarmismo, Valbuena se apoyó en los datos que arroja el Consejo de Seguridad Nuclear, asegurando que la monitorización constante del área descarta la existencia de un peligro radiológico significativo tanto para la salud pública como para la integridad de los ecosistemas locales. En este sentido, hizo un llamamiento al rigor institucional para evitar el cuestionamiento de los programas científicos de vigilancia y descartó de plano que España deba emprender aventuras unilaterales en una materia que, a su juicio, exige el máximo nivel de ciencia y una estrecha colaboración bilateral.

A pesar de estas reticencias, el documento validado por la Cámara Alta traza una hoja de ruta muy concreta y ambiciosa. En primer lugar, impone la obligación de publicar proactivamente toda la documentación relativa al plan de rehabilitación revisado en los portales de transparencia gubernamentales. Además, exige la apertura de un proceso de consulta pública para que las asociaciones representativas y los vecinos impactados puedan tener voz en el proceso. En el terreno legislativo, la moción apremia a realizar las adaptaciones normativas pertinentes antes de que concluya el año 2026, con el fin de legalizar y preparar las infraestructuras necesarias para ese confinamiento transitorio de las tierras.

El texto va un paso más allá en el ámbito de las responsabilidades, requiriendo al Ministerio que catalogue oficialmente los terrenos como suelos afectados por contaminación radiactiva. Esta declaración abriría la puerta a aplicar el principio europeo de que quien contamina debe pagar, lo que implicaría reconocer formalmente a Estados Unidos como el agente contaminador originario. Para garantizar que esta declaración de intenciones no quede en papel mojado, el Senado ha solicitado la creación de una dotación presupuestaria plurianual que asegure el arranque físico de las labores de limpieza a partir del verano de 2027, exigiendo que estos fondos queden blindados en las cuentas del Estado de los ejercicios venideros. Finalmente, se establece un mecanismo de control por el cual el Ejecutivo deberá rendir cuentas cada seis meses ante la propia comisión senatorial para detallar el grado de cumplimiento de todos estos mandatos.

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