El Juzgado de Instancia de Almería ha dictado la apertura de juicio oral contra el presunto autor del violento asalto a la parroquia de San Roque, un suceso que conmocionó a la capital por la especial virulencia y el carácter ofensivo de los actos cometidos en su interior. Los hechos, que se remontan a la madrugada del pasado 30 de octubre de 2025, no solo incluyeron el robo de bienes materiales, sino que han sido calificados como una clara profanación debido a la naturaleza de los daños y gestos realizados en el recinto sagrado.
La situación en Almería se suma a la decisión del Tribunal de Instancia de Lleida de incoar diligencias por un asalto similar en la iglesia de Sant Antolí, en Aitona. En ambos casos, la representación jurídica corre a cargo de la Fundación Española de Abogados Cristianos, que busca que estos actos no sean tratados como simples delitos contra el patrimonio, sino como ataques directos a la libertad religiosa.
En el caso específico de la iglesia de San Roque, en Almería, el asaltante accedió al templo de forma violenta, destrozando puertas y mobiliario con el objetivo de saquear los limosneros. Sin embargo, lo que ha generado mayor indignación entre los fieles y vecinos del barrio ha sido el acto de desprecio simbólico realizado por el intruso, quien llegó a defecar dentro de la iglesia, un gesto interpretado como una vejación deliberada hacia la comunidad católica y el carácter sagrado del edificio.
Por otro lado, en la provincia de Lleida, los autores forzaron la entrada del templo de Sant Antolí para sustraer objetos de alto valor litúrgico, tales como copones, cálices y patenas, llegando a abrir el sagrario y esparcir las formas consagradas por el suelo. Estos incidentes han sido denunciados bajo los tipos penales de robo con fuerza y profanación, recogidos en los artículos 238 y 524 del Código Penal.
La organización que impulsa las causas ha recordado precedentes exitosos en la defensa de los sentimientos religiosos, mencionando las condenas obtenidas tras el asalto de activistas de FEMEN a la Catedral de la Almudena. Según la presidenta de la entidad, Polonia Castellanos, se observa un patrón alarmante en estos ataques: “No estamos ante simples robos. Son ataques directos a la fe, a la libertad religiosa y a los sentimientos de millones de católicos”, ha afirmado de manera tajante.
Castellanos ha insistido en que los templos se están convirtiendo en blancos de agresiones cada vez más severas, subrayando que estos actos representan una ofensa a lo que estos espacios significan para la sociedad. En sus propias palabras, la jurista ha señalado que “es imprescindible que haya una respuesta contundente desde la Justicia y que se deje claro que profanar una iglesia no puede salir gratis”. Con la apertura del proceso en Almería, se espera que el banquillo de los acusados determine las responsabilidades penales de un suceso que marcó un punto de inflexión en la seguridad de los centros de culto de la ciudad.