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La miliciana con cinturón de Hermés

martes 28 de julio de 2020, 12:38h

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Aunque de modo orgánico Carmen Calvo sea vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Carmen Calvo es en realidad mucho más que eso. A doña Carmen no le pasa como ella misma decía que le pasaba a Pedro Sánchez, que antes de ser el Presidente Pedro Sánchez no era Pedro Sánchez. Ella, doña Carmen, siempre ha sido una categoría en sí misma. La misma categoría que la hacía venir como consejera de Cultura a Almería a anunciar una improbable precipitación de mieles y esencias sobre el Cable Inglés que recorría calzada con inseguros pero elegantes mulés de tacón, o la que le hacía chisporrotear de gracejo en la bancada azul del Parlamento confundiendo citas latinas con dibujos animados. Ella es así; genio y figura de discurso miliciano y cinturones de Hermés; de proclamas vibrantes por la salud pública y estancias hospitalarias en sanatorios pijos. Pura y bellísima contradicción que nos devuelve a las estampas clásicas de la gauche divine del Guadalquivir progresista: haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga.
Lo que sigue siendo fascinante en ella y lo que hace del carmencalvismo un movimiento de permanente tendencia es su capacidad de reinterpretarse a sí misma, que es algo que valorábamos mucho en la inolvidable Olivia de Havilland, que finalmente se nos ha ido llevada por el viento de la edad inalcanzable. Doña Carmen ha asistido a los cursos de verano que se celebran en El Escorial y, como no está el tiempo para mandarse un cocido en El Charolés, se ha pasado por uno celebrado bajo el deslumbrante título 'Mujer y liderazgo en tiempos de crisis. Impacto de género, liderazgo y gestión antes, durante y después de la COVID-19' y ha resumido la actual situación sanitaria como solo ella sabe: "Hay rebrotes porque tiene que haberlos, porque hay contagios". Madre mía. Menos mal que está aquí ella para ilustrarnos sobre la evolución de la pandemia, porque nadie podría haber sospechado que la existencia de rebrotes tuviera una relación directa con los contagios.
Añadan a eso que, casi al mismo tiempo, el máximo representante del sedicente gobierno en la lucha contra la pandemia, el motosurfero Dr. Simón, se felicitaba por las recomendaciones de varios países a que sus ciudadanos no hagan turismo en España. “Un problema que nos quitan”, dijo. Es increíble. Bueno, pues esto es lo que hay. No hay español vivo que haya conocido un gobierno más incapaz, más embustero y más vacío. Lo malo es que ese gobierno, que debería ser parte de la solución, es el núcleo del problema.

Jose Fernández

Periodista.Asesor de Prensa
en el Ayuntamiento de Almería.