Una vez más, Almería vuelve a ser escenario de una visita oficial cargada de anuncios y vacía de soluciones. El consejero de Sanidad ha visitado el Hospital de La Inmaculada, en Huércal-Overa, y el centro de salud de Benahadux acompañado de un séquito de cámaras, pero los problemas que sufren los profesionales y los pacientes siguen siendo los mismos tras su marcha.
Tal y como ocurrió en las anteriores visitas del presidente de la Junta de Andalucía, el guion se ha vuelto a repetir de manera milimétrica, con promesas de inversiones, compromisos que huelen a naftalina por el tiempo que llevan sin cumplirse y un buen álbum de fotografías. La realidad, sin embargo, es que la sanidad pública almeriense necesita algo más que anuncios, porque sigue siendo una de las más olvidadas de Andalucía.
Listas de espera que superan los tiempos recomendables, falta de especialistas en servicios esenciales y una atención primaria asfixiada son ya parte de la rutina de quienes acuden a la sanidad pública. Los profesionales sanitarios denuncian jornadas interminables y la precariedad se ha convertido en la norma, en lugar de ser una excepción. Mientras tanto, los almerienses y las almerienses vemos cómo nuestro derecho a una atención digna y de calidad se diluye entre promesas que no se cumplen.
Almería necesita hechos, hospitales con recursos suficientes, centros de salud modernos y plantillas estables. Necesita que sus responsables políticos afronten la realidad con rigor, en lugar de maquillarla. No es aceptable que cada visita oficial termine con titulares que acaban evaporándose, ni que los anuncios se repitan como un mantra mientras los problemas continúan agravándose.
La sanidad pública es el pilar de nuestra sociedad, y en Almería ese pilar se está resquebrajando, por lo que es imprescindible poner en marcha el plan que María Jesús Montero ha diseñado para recuperar nuestra sanidad pública cuando sea presidenta de la Junta de Andalucía.
Un plan de rescate que inyectará hasta 3.000 millones de euros adicionales cada año al sistema sanitario, que permitirá incorporar a 18.000 profesionales —de los que más de 12.000 serán personal médico y de enfermería—, lo que tendrá una repercusión directa en la provincia de Almería, que arrastra un déficit de más de 1.600 profesionales sanitarios, así como garantizar por ley una atención en un máximo de 48 horas en los centros de salud mediante el refuerzo de la atención primaria.
La sanidad pública no puede seguir siendo un problema para miles de familias, sino la solución que siempre debió ser. Y esa es la diferencia entre limitarse a anunciar y asumir de verdad la responsabilidad de gobernar.