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Las bases de Cs Almería se rebelan

miércoles 04 de marzo de 2020, 08:48h

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No parece probable que Inés Arrimadas vaya a tener problemas para sustituir a Albert Rivera en la presidencia de Ciudadanos, y que lo hará con el respaldo de muchos –si no todos- los delegados de la provincia de Almería, a pesar de que los diez son de la lista crítica.

Esto, a priori, parece incomprensible. Y es que en realidad, las bases de Ciudadanos lo que han presentado es una enmienda a la totalidad de la dirección almeriense –si es que tal cosa existe- y a la andaluza… tan lejana y sola en Sevilla.

Mientras Rivera daba una rueda de prensa para decir que va a trabajar, convirtiendo en excepcional lo que es habitual, pero consecuencia lógica de su egolatría galopante, combinada con un su nueva función de hombre-anuncio de la empresa que le pagará la nómina, en Almería, sus más leales caía abatidos democráticamente.

Ni Marta Bosquet, que es presidenta del Parlamento de Andalucía, ni ninguno de los cargos públicos en cualquier administración, con el carnet naranja, lograba hacerse un hueco entre los delegados al congreso a mayor gloria de Arrimadas. Pero como decimos, no es que las bases de Ciudadanos en Almería apoyen a Francisco Igea, lo son a la cosa amorfa que mantiene el desgobierno de esta formación que es la cuarta de la provincia desde que Vox entró en juego.

Es comprensible lo ocurrido. Si se pregunta a cualquiera quién dirige Ciudadanos en la provincia, nadie sabe dar una respuesta, porque en realidad, carece de dirección.

Bosquet ganó por la mínima las primarias para liderar la lista al Parlamento de Andalucía, y eso que contaba con todo el poderío que le otorgaba el aparato del partido a nivel andaluz y estatal, y después de llevar ella misma, cuatro años de parlamentaria y supuestamente, responsable de la organización del mismo a nivel provincial. Ganó por la mínima, pero fue incapaz de reaccionar, ya fuera tendiendo la mano a la otra mitad, o reordenado la estructura para fortalecerla ampliando su propia base. Ni lo uno, ni lo otro, y claro, los que están aquí han hecho ambas cosas.

Bosquet estaba en Sevilla, donde se ha llevado a sus más próximos, a que ganen los magníficos sueldos de la Junta de Andalucía, mientras el partido en Almería se seguía debilitando. Y es que no se puede organizar la implantación de un partido echando dos tardes en fin de semana… si hace bueno y alguien te lleva en coche.

A esa debilidad también han contribuido las crisis internas, estériles, como la guerra contra Miguel Cazorla para que no fuese candidato a la alcaldía de la capital, a pesar no solo no tener mejor opción, sino tan solo una opción minimamente viable.

Decía Juan Marín a resultas de los datos que “todos los que vayan son representantes de los afiliados” y “el resultado es sencillamente el reflejo de lo que los afiliados piensan”… pues siendo así, está claro a quién no quieren los afiliados almerienses.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".