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Mando único y poder absoluto

viernes 29 de mayo de 2020, 09:09h

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El primer síntoma del deterioro del Estado de derecho se evidencia con las intentonas de hacer prevalecer el poder político por encima de la justicia.

Mando único no es sinónimo de poder absoluto. Sin embargo, la ventana de oportunidad que ofrece el estado de alarma, en territorios ávidos de totalitarismo, se convierte en un válido instrumento para aplicar, de facto, la sinonimia.

El escándalo del despreciable ministro de Interior no se ha de analizar desde el punto de vista de remociones polémicas en el seno de la Guardia Civil. Aquí lo que ha dejado claro el Gobierno de España es que por muy coronel o general que se sea de la GC, quien no esté a las órdenes directas del gobierno va a la calle. Jamás ha existido “pérdida de confianza” como argumento para remover cargos de libre designación: se ha osado anteponer la autoridad judicial a la del Poder Ejecutivo… y ¡hasta ahí podíamos llegar! Y esta es la primera insignia que adorna al totalitarismo, abriendo una peligrosísima brecha en la independencia de la justicia y el instituto armado.

Fracturar, enconar y agitar son aliados inseparables para la “nueva normalidad”, aberración léxica que esconde otras novedades, por ahora inconfesables, y que se irán desplegando en función del comportamiento irascible y descarriado de los afectados, sometiéndolos a las nuevas prácticas de “libertades” dimanantes del modelo socialcomunista: todo discrepante será tildado de golpista y, con matonismo y chulería, se le invita a salir y cerrar la puerta. Por mucho travestismo que intente disimular el fondo reaccionario de comunistas y socialistas, no persiguen otra cosa que la implantación de su ideología y, si cuentan con un guía obsesionado en sus alocados objetivos (capitán Ahab), el tránsito hacia el hallazgo del cachalote blanco -ahora, bestia roja- se convertirá en una convivencia insoportable a bordo.

Vox se apresura a llevar a los tribunales de justicia las arbitrariedades y el comportamiento presuntamente criminal del Gobierno de España a través de sus subordinados. Prisa ha de darse Vox y los tribunales… mientras dure el actual Estado de derecho. No es que desaparezca la justicia, también existe en Venezuela, al servicio de la dictadura bolivariana. También existió la justicia en el proceso de la Operación Valkiria con una “equilibrada y sosegada” sentencia del iracundo hitleriano presidente del tribunal. No hay peor justicia que la que se imparte contaminada con el poder político totalitario.

Iglesias, brazos en jarra como intentando localizar la Tokarev, se encara al portavoz del PP, Teodoro García Egea: “¿Está usted llamando a la insubordinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado?”. Esto lo dice quien salivaba cuando pateaban a un policía o se vanagloriaba de no poder mencionar “España” y denostaba la bandera, tanto la constitucional como la “ornitológica” (la del Águila de San Juan, que data de los Reyes Católicos), un escudo que este pájaro desconoce que encabeza el texto original de nuestra Constitución. Y, con seráfica beatitud, apela a los tribunales para defender la integridad de su “señor padre”, militante de la banda criminal terrorista FRAP. En su defensa, apelará, como lo hizo en su loa a Carrillo, a la función del FRAP como instrumento antifascista (también lo era la ETA). Esta banda terrorista (utilizaba bandera tricolor de la Segunda República) estaba instalada en el comunismo más atroz, a la izquierda del PCE de Carrillo, y tenía como fuente ideológica al genocida Mao y la dictadura de Albania, cuya toponimia de su capitalidad ya apuntaba maneras “democráticas”. ¿Qué comunista no se sentía como en casa en…Tirana?

En cualquier institución y profesión hay garbanzos negros: curas ateos, políticos corruptos, periodistas vendidos, médicos prevaricadores… y seguro que hay jueces y mandos de la Guardia Civil dispuestos a venderse y plegarse a los proyectos de este gobierno socialcomunista. Nada es perfecto. Las instituciones y los gremios no se van a desprestigiar por la ambición desmedida, insidias personales y revancha de unos pocos. Sin embargo, estas “debilidades” conocidas e instrumentalizadas por un gobierno maquinador son argumentos imprescindibles para medrar y desestabilizar el Sistema. Un mal gobierno puede llevar a la ruina a todo un país.

Con Iglesias hocicando en el CNI no faltarán candidatos proclives, cuyos currículos, ahora al descubierto, revelarán los disponibles por afectos al régimen, por frustraciones profesionales y vendettas personales. Estos son los candidatos perfectos para remover a los que cometen el “delito” de honrar su uniforme, su bandera y la justicia.

Nada mejora la frase de la hija del coronel cesado por Marlaska: “Hay destituciones que son medallas de honor”.

Antonio Felipe Rubio

Periodista
Dirige la tertulia La Luna en Interalmería TV
y la de COPE Almería