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Mar de Ágata, así no

Por Esperanza Pérez
miércoles 22 de junio de 2022, 14:06h

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No sería capaz de cuestionar, bajo ningún concepto, la importancia o la oportunidad que supone una inversión como la proyectada para el parque eólico marítimo que pretende instalarse frente al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, pero no cuestionar su importancia, no implica aceptar sin reparos que tengamos que asumir un daño innecesario, irreparable, a uno de los entornos más privilegiados del Mediterráneo. Y me voy a explicar.

Ya no se trata de la oposición de grupos ecologistas, del sector pesquero o de las necesidades de una comarca en la que se incluye Níjar, que surgen tras el cierre de una central eléctrica, porque siempre habrá quienes estén a favor y en contra de un proyecto como éste. Mi posición es, sencillamente la nijareña, la que afecta a mis vecinos, la defensa de sus intereses, y lo que ha conseguido Mar de Ágata es la unión de todos ellos, de su inmensa mayoría, contra la instalación de esta macroinfraestructura y, por tanto, mi posición no puede ser otra que la de un no, pero no un no rotundo, sólo que así no.

Almería, tanto en mar como en tierra, es lo suficientemente extensa para poder acometer un proyecto tan singular como éste sin hacer daño, sin generar una cicatriz que jamás podremos reparar, porque no se trata de que el impacto visual sea mínimo, sino que éste se producirá. Y llegados a este punto, a esta certeza, no hay más que hablar.

No podemos aceptar porcentajes aceptables de daño a un legado natural que nos ha sido prestado para su conservación. No podemos permitirnos aceptar ahora un pequeño daño que abra la puerta a otros en el futuro con la excusa de que ya se hizo algo por el estilo con anterioridad, porque sencillamente tenemos que ser fuertes en nuestras posiciones.

Hay cosas, entornos, parajes, situaciones, que tenemos que proteger sin permitirnos un mínimo de flexibilidad y uno de esos bienes, elementos o cosas que están por encima de cualquier interpretación es el Parque Natural de Cabo de Gata Níjar.

¿Necesitamos nuevos modelos energéticos? Claro que sí, y mucho más en este preciso momento, pero la grandeza del ser humano es precisamente encontrar soluciones que se acomoden a todas las posiciones, sin dejar en el camino ganadores o perdedores, y mucho menos perjudicando un entorno que no es nuestro, que tenemos que preservar para los que vienen detrás.

La pregunta que hay que hacerse es ¿hay otra forma de hacerlo? Y si la respuesta es sí, como en este caso, nuestro trabajo es colaborar, ayudar, apoyar y animar a que se encuentre esa vía para que no se pierda esa inversión, ese proyecto, pero de una forma que no dañe a terceros.

Níjar vive de la agricultura y del turismo principalmente. Ambos sectores dependen en muy buena medida del Parque Natural de Cabo de Gata Níjar como estandarte, como imagen internacional de la grandeza de lo que hay tras cada tomate, cada sandía o cada noche de hotel. Y la confianza de nuestra clientela se basa en la garantía de que hay principios que son inviolables, cosas que nunca van a cambiar porque son una parte intrínseca de nuestro modelo, de la imagen que proyectamos.

Si hoy aceptamos un impacto visual como el del mayor parque eólico construido en el Mediterráneo frente a la mayor reserva marítimo terrestre de Europa ligada a un parque natural, como el Parque Natural Cabo de Gata Níjar, mañana no podremos asegurar el mayor patrimonio singular con que nos ha premiado la naturaleza y que es nuestro verdadero hecho diferencial en el mercado exterior.

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