La Guardia Civil ha asestado un golpe preventivo a la circulación de armamento no reglamentado en Almería al incautar un lote de 110 armas de alarma y señales. Estos dispositivos, que carecían de la identificación y el punzonado exigidos por la normativa española, tenían como destino final su uso en las instalaciones de un parque temático ubicado en territorio almeriense.
El operativo, liderado por la Intervención de Armas y Explosivos de la comandancia local, permitió localizar once cajones de madera que ocultaban revólveres del calibre 9mm Knall, de la marca Bruni. Tras una inspección exhaustiva el pasado 2 de febrero, los agentes confirmaron que las piezas, de aparente fabricación italiana, no cumplían con los requisitos legales de trazabilidad al no presentar número de serie, lo que motivó su depósito inmediato a disposición de la Subdelegación del Gobierno.
El origen de este arsenal irregular parece estar vinculado a los activos de una compañía francesa que se encuentra actualmente en proceso concursal y quiebra. Según las pesquisas de la policía nacional y la Benemérita, este mismo lote intentó introducirse en el país en el año 2023. En aquella ocasión, el objetivo era emplearlas en un evento de juegos de rol y aventura en el entorno de Tabernas, pero la autorización fue denegada precisamente por las deficiencias técnicas de las armas.
Pese a aquel veto administrativo inicial, el material volvió a ser detectado recientemente ante el riesgo de que fuera comercializado de nuevo de forma clandestina. Desde la Guardia Civil de Almería han recordado que el control sobre la fabricación y tenencia de estos objetos es sumamente riguroso para evitar riesgos de seguridad, instando a cualquier entidad o particular a verificar la legalidad de sus equipos para eludir posibles sanciones administrativas o consecuencias penales.
Normativa
El control que ejerce la Guardia Civil en la provincia de Almería sobre las armas de alarma y señales no es una mera cuestión burocrática, sino una medida de seguridad pública esencial. Según el Reglamento de Armas vigente, cualquier dispositivo de este tipo debe contar con un número de serie único y el correspondiente punzonado de un banco oficial de pruebas reconocido. Estos requisitos garantizan la trazabilidad de la pieza y certifican que su fabricación impide que puedan ser transformadas fácilmente para disparar proyectiles reales, un riesgo que la policía nacional vigila de cerca para evitar que acaben en circuitos de delincuencia organizada o tráfico de droga.
En el caso de las 110 unidades intervenidas, la ausencia de estas marcas de identificación las situaba fuera de la legalidad de forma automática. La Subdelegación del Gobierno subraya que, aunque se trate de material destinado a espectáculos o actividades de ocio en zonas como Tabernas, la importación desde otros países de la Unión Europea requiere una inspección previa de la Intervención de Armas. Sin el visto bueno de este organismo, cualquier intento de poner en circulación estos revólveres puede derivar en graves infracciones administrativas, ya que el anonimato de un arma sin numeración supone un peligro potencial que las autoridades locales no están dispuestas a pasar por alto.