Almería es una provincia de silencios elocuentes, y el que dejaron los escaños vacíos del socialismo este 28 de febrero resuena con una fuerza casi cómica en el Conservatorio Profesional de Danza Kina Jiménez. Resulta que este año, para celebrar el día de la Comunidad Autónoma de Andalucía, el PSOE ha decidido que la mejor forma de representar a los andaluces es, precisamente, no estando. Una estrategia de invisibilidad que ni el mejor ilusionista de la Escudería del Mármol —galardonada con la Bandera del Deporte— habría logrado ejecutar con tanta torpeza.
La consigna parece haber llegado directamente desde los despachos de Madrid, donde María Jesús Montero, vicepresidenta del Gobierno del Estado y flamante candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía, ha decidido que las instituciones son como los juguetes: si no juego yo, se rompen. La ausencia de la plana mayor socialista en los actos oficiales de la provincia y en la gala del Teatro de la Maestranza no es un desplante a Juanma Moreno, por mucho que les guste personalizar la pataleta. El "feo", con ese aroma a rancio desprecio, se lo han hecho a la Hermandad de la Virgen del Mar, al Colegio Profesional de Economistas de Almería o a la Fundación Tecnova, que recogían sus distinciones bajo la mirada de un patio de butacas donde el azul del Partido Popular brillaba por la incomparecencia del rival.
Solo un verso suelto, el alcalde de Cuevas del Almanzora, Antonio Fernández Liria, se atrevió a romper el cordón sanitario. Claro que lo suyo era casi una obligación de buen vecino: no podía dejar solos a Los Puntos, esos eternos de la música que son tan de Cuevas como el castillo del Marqués de Los Vélez y que recibían la Bandera a la Trayectoria Especial. El resto del partido, sin embargo, prefirió abrazar la "doctrina del vacío", alineándose curiosamente con esos outsiders de Vox que tampoco creen en el invento autonómico. Hay que tener un sentido del humor muy negro para, pretendiendo ser la alternativa de gobierno en Andalucía, terminar imitando la estrategia de quienes quieren desmantelar la Comunidad Autónoma.
Dice María Jesús Montero que el acto es "autobombo" del presidente. Descubrimiento asombroso. Al parecer, la vicepresidenta ha olvidado que, cuando el PSOE gobernaba la Junta, los discursos no eran precisamente odas a la oposición. Es la lógica política de toda la vida: el que reparte las medallas se queda con la foto. Pero el sentido patrimonialista que el socialismo tiene de Andalucía roza ya lo patológico. Han comprado su propio mito de que la autonomía es un invento exclusivamente suyo, olvidando convenientemente que en la Transición la UCD puso tanto o tan poco como ellos, y ocultando bajo la alfombra su papel durante la Segunda República, cuando el PSOE boicoteó sistemáticamente cualquier intento serio de autonomía para esta tierra.
Al final, despreciar un acto donde se homenajea a instituciones como Asprodalba, que trabaja por la discapacidad en el Levante, o al CEIP Federico García Lorca de Pulpí, es demostrar que la lealtad institucional les importa bastante menos que el titular del día siguiente. Si el plan de María Jesús Montero para conquistar la presidencia de la Comunidad Autónoma pasa por ignorar a los premiados de la provincia de Almería, va a necesitar algo más que un argumentario de Madrid para convencer a los que sí estuvimos allí. La bandera es del pueblo, no de quien se enfada porque otro sujeta el mástil.