Por cuatro delitos, cuatro, el juez Peinado pone a la esposa del presidente ante la sima del banquillo. ¿Volverá la señora de China, de la China, de la China? Por aquellas tierras anda de la mano de su esposo, en un viaje que ha llamado la atención. ¿Y por qué? Se le había solicitado a la esposa de… la entrega del pasaporte. Y la esposa de…, por aquello de ser eso, la esposa de…, no había entregado el documento. Si a usted, señora o caballero, se le ocurre no entregar el pasaporte a la justicia, no viaja a China, no se le permite la entrada en aquel país ni a ningún otro que no fuera de la Unión Europea, pero ella, al ser la esposa de… tampoco es que lo hubiera necesitado.
Si nos olvidamos de la China de Temu y AliExpress, del pasaporte y de que es la esposa de…, llegaremos a la conclusión de que estamos ante una persona a la que la justicia la incrimina en cuatro presuntos delitos, no uno, tampoco dos, el de tres se ha quedado corto, y han sido cuatro, cuatro los delitos que intuye el señor Peinado, juez, y así lo expone en su escrito, que presuntamente ha cometido la esposa de…
¿Puede un país dormir tranquilo cuando a la esposa del presidente que está al frente del gobierno, está imputada y a punto de sentarse en el banquillo de los acusados por cuatro, cuatro delitos?
En España como si no pasara nada.
¿Debe seguir en el poder de un gobierno, de un país, un presidente cuando a su esposa la justicia la denuncia por cuatro delitos, todos ellos cometidos gracias a la cercanía que tiene al ser esposa de…?
En esta España nuestra, o de ellos, si escuchamos a las fuentes del gobierno, la culpa de todo lo que está ocurriendo es del señor juez. Y que esperan que altas instancias paren la deriva de este hombre.
Si nos atenemos a lo que nos cuentan los portavoces del gobierno no nos podemos fiar de los jueces. ¿O solo de Peinado? Vemos que los jueces están viviendo la misma experiencia que el resto de los ciudadanos. Depende contra quién vayan tus escritos, eres de los buenos, o de los malos. Y como todo indica que son las reglas del gobierno, sus leyes sobre “hodios” y otras derivas las que marcan el devenir de las personas que por aquí viven, eres bueno o malo, si estás defendiendo lo que dice el presidente del gobierno, sus ministros, las huestes provinciales y esas terminales que del dinero público viven.
Se pongan como se pongan, nos digan lo que quieran, nos acusen de lo que les de la gana, no es serio que España tenga a la esposa de… que no deja de ser la mujer del presidente del gobierno, acusada de cuatro delitos y a punto de sentarse en el banquillo de los acusados. Ella no es la culpable, ¿o es que la persona que ocupaba el otro lado de la cama no sabía lo que su señora estaba haciendo? Suena raro, ¿verdad? Tan cerca, y sin saber las andanzas en las que andaba su esposa y que la llevan de cabeza al banquillo, y por cuatro, cuatro delitos.
No les gusta el Peinado que le ha tocado en suerte, les hacía falta otro Llongueras. Y no han podido cambiarlo en estos años. ¿Lo harán ahora?