La capital de Almería vivió anoche una jornada cultural atípica y emocionante en el Teatro Apolo. En el marco del ciclo Delicatessen, coordinado por el Área de Cultura con la colaboración de la productora local Axioma, se presentó 'El fantástico viaje de Jonás el espermatozoide'. Esta obra, que supone un hito en la programación al abrir sus puertas por primera vez al público familiar, logró transformar un proceso biológico complejo en una aventura cargada de sensibilidad y carcajadas.
La propuesta, firmada por la prestigiosa compañía El Espejo Negro, ha regresado a las tablas quince años después de su debut original demostrando que su mensaje sigue más vivo que que nunca. La trama presenta a Jonás, un protagonista singular: un espermatozoide con alma de soñador y una marcada tendencia a la pereza que, empujado por las circunstancias, debe abandonar su zona de confort para emprender la gran carrera hacia la fecundación. Su búsqueda del óvulo se convierte así en un periplo pedagógico que utiliza el humor y la ironía para explicar la ciencia desde una óptica lúdica.
Bajo la batuta de Ángel Calvente y con un reparto renovado donde destaca Laín Calvente, el espectáculo hizo gala de un despliegue técnico sobresaliente. La puesta en escena en Almería destacó por una iluminación envolvente y una manipulación de títeres de primer nivel, elementos que se entrelazaron con números musicales para mantener un ritmo vibrante durante toda la representación. Esta maestría técnica reafirma la posición de la compañía malagueña como uno de los referentes más sólidos de las artes escénicas en España.
El palmarés que arrastra esta producción es un fiel reflejo de su calidad, contando en sus vitrinas con el Premio Max al Mejor Espectáculo Infantil y el Premio Fetén a la mejor dirección. Desde que iniciara su andadura a finales de los años ochenta, El Espejo Negro ha consolidado un estilo propio, audaz y técnicamente impecable que ha recorrido escenarios de todo el mundo.
Sin embargo, más allá de los galardones, lo que realmente caló en el patio de butacas fue el trasfondo humano de la historia. El viaje de Jonás funciona como una poderosa metáfora sobre la valentía de crecer y el desafío de enfrentarse a la incertidumbre. Fue, en definitiva, una velada donde la risa sirvió de vehículo para el aprendizaje, recordando a los asistentes en Almería que la cultura es una herramienta esencial para el desarrollo personal y la comprensión de los misterios que nos definen como seres vivos.