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Investigación andaluza mejora fresas para Almería con IA frente al cambio climático
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Investigación andaluza mejora fresas para Almería con IA frente al cambio climático

Innovación en la fresa almeriense: cómo la investigación andaluza busca mejorar su calidad y sabor ante el cambio climático

Por Lola Benavides
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lolabenavidesnoticiasdealmeriacom/13/13/31
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La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación ha respaldado un innovador proyecto de investigación llevado a cabo por la Universidad de Málaga y el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea ‘La Mayora’ (IHSM-UMA-CSIC). Este estudio ha logrado identificar los factores genéticos y ambientales que influyen en el sabor y la calidad de la fresa, dependiendo de la región de cultivo.

Este avance permitirá implementar marcadores moleculares en programas de mejora asistida, así como identificar objetivos para desarrollar nuevas variedades que se adapten al cambio climático, todo ello con un coste reducido y tiempos más breves.

Nuevas perspectivas en el cultivo de fresas

El estudio, que se ha realizado simultáneamente en cinco países europeos —Noruega, Francia, Italia, Polonia y Alemania—, pone de manifiesto que el entorno y su interacción con el cultivo son determinantes en el desarrollo del fruto. Los investigadores han demostrado que los cultivos responden de manera diferente según las condiciones ambientales, el método de producción y la genética del fruto, así como la interacción entre estas variables. Estas conclusiones se presentan en el trabajo titulado ‘Cultivar-by-environment interactions shape strawberry fruit quality: A multi-omics approach across European climates’, publicado en la revista Food Chemistry.

Los resultados indican que las altas temperaturas aceleran la maduración y aumentan la acidez del fruto, mientras que las temperaturas más suaves favorecen la acumulación de azúcares y compuestos aromáticos, mejorando así el sabor.

Análisis exhaustivo de variedades

Para alcanzar estos hallazgos, el equipo investigó cuatro variedades de fresas —Clery, Frida, Gariguette y Sonata— cultivadas en diferentes entornos. Por un lado, se cultivaron al aire libre en Noruega, Alemania y Polonia; por otro lado, se utilizaron túneles de polietileno en Italia y Francia.

A través de técnicas avanzadas para medir grandes volúmenes de información biológica molecular —desde ADN hasta metabolitos—, los científicos aplicaron modelos matemáticos complejos junto con análisis multivariantes. Esto establece las bases para futuros modelos basados en aprendizaje automático e inteligencia artificial aplicados a la mejora vegetal. José G. Vallarino, investigador del IHSM-UMA-CSIC y uno de los autores del estudio, señala: «Esta combinación nos ha permitido integrar grandes volúmenes de datos biológicos y predecir el comportamiento del fruto en distintos escenarios climáticos».

Desafíos genéticos en la mejora vegetal

La fresa cultivada es una especie octoploide, lo que significa que tiene ocho copias de su genoma. Esta característica complica su estudio comparado con otras plantas más sencillas como el tomate o Arabidopsis.

Para manejar la gran cantidad de variables generadas por los análisis genéticos y químicos del fruto, los investigadores utilizaron la prueba PERMANOVA. Esta técnica estadística permite identificar diferencias significativas entre grupos considerando múltiples variables simultáneamente. Patricia Pacheco, experta en biotecnología vegetal de la Universidad de Málaga y coautora del estudio, comenta: «El volumen de datos con el que trabajamos es masivo. Hablamos de gigabytes y terabytes del perfil genético de la fresa».

Perspectivas futuras para las fresas almerienses

Entre los compuestos clave identificados destacan la sacarosa, el linalol y la ?-decalactona, responsables del aroma y sabor característico del fruto. Sonia Osorio, experta también en este ámbito, explica: «Estas moléculas influyen directamente en el perfil sensorial de las fresas».

A partir de estos resultados, los expertos se enfocan ahora en medir los compuestos volátiles emitidos por las fresas. El objetivo es mejorar no solo su aspecto visual sino también sus características sensoriales que atraen al consumidor. Vallarino concluye: «Aplicamos ciencia para ofrecer fresas más aromáticas y adaptadas a los desafíos del cambio climático».

Este proyecto cuenta con financiación no solo por parte de la Consejería mencionada anteriormente sino también a través del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
30% Porcentaje del perfil metabolómico de la fresa modificado por el entorno del cultivo.
18% Cambio en el perfil metabolómico debido a la interacción entre genética y entorno.
5% Variabilidad del sabor y aroma de las fresas afectada por la fecha de cosecha.
8-12 años Tiempo necesario para desarrollar una nueva variedad de fresa por métodos clásicos.
2-4 años Tiempo reducido para desarrollar nuevas variedades utilizando selección asistida por marcadores moleculares.

Lola Benavides

Delegada en Sevilla de noticiasdealmeria.com

Grado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid

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