La provincia de Almería iniciará este lunes, 1 de junio, la aplicación de la jornada intensiva de verano en el sector agrícola, una medida recogida en el convenio colectivo del campo que busca reducir la exposición de las personas trabajadoras a las altas temperaturas en los meses de mayor riesgo termométrico. La regulación establece una limitación de la jornada semanal a 38 horas, que se mantendrá vigente desde principios de junio hasta finales de septiembre. Según los datos aportados por la federación de industria, construcción y agro de UGT Almería, esta protección afectará a unos 80.000 profesionales agrarios que desarrollan su labor en los cultivos bajo plástico de la provincia, un entorno donde los termómetros pueden registrar máximas de entre 45 y 50 grados durante el periodo estival. La reducción horaria aplicada en este ciclo se recupera de forma diferida durante otras épocas del año.
La organización interna de los horarios no responderá a un modelo único centralizado, sino que se acordará de manera específica en cada explotación agrícola. La práctica habitual en el campo almeriense consiste en adelantar el inicio de las labores de recolección y mantenimiento a franjas horarias comprendidas entre las 05,40 horas y las 06,00 horas, permitiendo concluir la actividad diaria en torno a las 14,30 horas para evitar las horas de máxima insolación. Por el contrario, el colectivo de empleados del sector del manipulado hortofrutícola, que oscila entre los 25.000 y los 26.000 trabajadores en la provincia, no cuenta en la actualidad con una reducción de jornada similar en su marco regulador, si bien la representación sindical ha manifestado su intención de incorporar disposiciones de esta naturaleza en las próximas mesas de negociación colectiva.
La activación de estos horarios preventivos coincide con el inicio de campañas similares en otros puntos de Andalucía, como Córdoba y Huelva, bajo el amparo de la normativa estatal en materia de prevención de riesgos laborales ante fenómenos meteorológicos adversos. En Córdoba, la jornada intensiva estival afectará a más de 52.000 trabajadores del campo entre junio y agosto, reduciendo la jornada semanal a 37 horas y la diaria a seis horas y diez minutos, incluyendo quince minutos de descanso computable como tiempo de trabajo efectivo, sin que ello suponga una merma en el salario de 62,85 euros por jornal fijado para este año 2026. En Huelva, la medida se extenderá también hasta el 31 de agosto, dando cobertura a una horquilla de entre 60.000 y 70.000 asalariados agrícolas en unas condiciones homogéneas a las del resto de convenios de la comunidad autónoma.
El mapa de la regulación laboral estival presenta notables diferencias en el resto del territorio autonómico debido a las particularidades de sus respectivos convenios provinciales. En Jaén, la jornada continuada se restringirá exclusivamente a los meses de julio y agosto, por lo que no se activará este lunes. En Málaga, donde el sector emplea a unas 15.000 personas, el texto de referencia no estipula fechas fijas y delega la jornada intensiva a los pactos entre empresas y comités o con el propio trabajador, preferentemente para julio y agosto, garantizando un descanso obligatorio de quince minutos. Por su parte, el convenio de Sevilla mantiene un formato de jornada intensiva de seis horas y media durante todo el año que suele expirar a las 12,30 horas, una dinámica implantada históricamente para evitar que el producto agrícola acumulase excesivo calor tras su recogida. Finalmente, las provincias de Cádiz y Granada carecen de una jornada intensiva regulada de forma genérica en sus convenios; en el caso gaditano depende de decisiones empresariales particulares, mientras que en el campo granadino —que cuenta con entre 18.000 y 20.000 operarios— se recurre al uso y costumbre para terminar la actividad entre las 12,30 horas y las 13,00 horas, apoyándose en las obligaciones de adaptación de las condiciones de trabajo que impone el Real Decreto-Ley 4/2023 ante alertas por calor extremo.