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El mundo en un minuto

El mundo en un minuto
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Por Rafael M. Martos
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lunes 01 de junio de 2026, 06:00h
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Como gran parte de los habitantes de la provincia de Almería, arranco y cierro el día de la misma forma: con las pupilas fijas en la pantalla del teléfono móvil. No descubro nada nuevo; es el signo de los tiempos en este 2026. Sin embargo, no deja de despertarme un profundo arqueo de cejas esa tendencia de ciertos portales informativos —ya sean cabeceras de periódicos, cadenas de televisión o emisoras de radio— que pretenden captar la atención prometiendo contarnos el devenir del planeta entero o la actualidad de España en "un minuto", y en un exceso de generosidad, en "cinco minutos". Un ejercicio de síntesis tan extremo que, lejos de informar, aboca a una incomprensión absoluta. Es sencillamente imposible asimilar lo que ocurre en el mundo, en España o en Andalucía en sesenta segundos, y mucho menos aquello que es importante y que verdaderamente afecta a la vida cotidiana.

Vivimos empachados de datos, pero famélicos de reflexión. Atrás quedó la época en la que la población esperaba con paciencia los boletines de la radio a las horas en punto. Hoy la actualidad ya no se espera impacientemente: nos asalta de forma continua en cualquier sitio y circunstancia. Saltamos de un periódico digital a otro con una naturalidad pasmosa, de modo que al llegar el telediario nocturno ya arrastramos la sensación de tenerlo todo visto.

A las seis de la mañana, desbloqueamos el terminal esperando grandes novedades y descubrimos que los titulares son idénticos a los de la medianoche previa. La Tierra sigue girando, pero los flujos de información padecen una severa tortícolis colectiva que obliga a mirar siempre en una única dirección.

A bote pronto, se me ocurren mil ejemplos de realidades complejas que la tiranía del sesenta-segundismo despacha hacia el olvido. Nos da pereza profundizar en la vulneración sistemática de los derechos de las mujeres afganas, atrapadas en el limbo desde que el Estado norteamericano les dio la espalda y Europa tampoco hizo nada, como tampoco se lleva abrir el foco hacia las crisis enquistadas en Senegal, Somalia o Nigeria, todo lo cual nos lleva a no comprender por qué algunas personas deciden jugarse la vida cruzando cientos de kilómetros de desierto y mar para llegar a este lado.

En el menú del día rápido no hay espacio para analizar el desmantelamiento de los derechos civiles en El Salvador bajo el mandato de Nayib Bukele, ni para cuestionar si la situación en Venezuela responde "ahora" a una democracia consolidada o es un protectorado de Estados Unidos, mientras que Cuba solo reaparece en el radar según sople el viento de la agenda política.

Bajo esta misma lógica de consumo inmediato, la guerra de Ucrania solo existe cuando los bombardeos masivos ordenados por Vládimir Putin arrojan cifras de destrucción lo bastante llamativas para alimentar el algoritmo por unas horas. Del mismo modo, la tragedia en Gaza se digiere en píldoras desconectadas y es imposible entender su relación con la invasión sionista de El Libano: hoy se habla del estrecho de Ormuz y del precario equilibrio entre Washington e Irán, y mañana se olvida que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, opera bajo sus propios criterios sobre el terreno, dinamitando cualquier tregua o plan de paz previo de un Donald Trump condicionado por las exigencias de Jerusalén. Son fogonazos, chispazos informativos que pretenden explicar la geopolítica global en lo que tarda en enfriarse un café.

Y si aterrizamos en la política española, la dosis de sesenta segundos se vuelve igualmente estéril. El PSOE, liderado por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, acapara el debate flotando entre el ruido de los barómetros estadísticos y un clima de constante tensión judicial. Todo se reduce a proclamas de consumo rápido y reproches cruzados, el triunfo del impacto instantáneo sobre la sustancia. Tenemos mucha información en la palma de la mano, pero una alarmante falta de capacidad para procesarla, porque el infoentretenimiento se ha olvidado de la parte info, y lo de entretenimiento está cansino, que ni eso.

El consumo rápido de noticias nos hace creer que somos expertos universales, cuando la realidad es que un minuto apenas alcanza para comprar, a cambio de un titular llamativo, nuestra propia ignorancia.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería y Coordinador de la Delegación en Almeria de 7TV Andalucía

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia", "Más allá del cementerio azul", "Covid19: Diario del confinamiento" y "Por Andalucía Libre: La postverdad construida sobre la lucha por la autonomía andaluza". Y también de las novelas "Todo por la patria", "Una bala en el faro" y "El río que mueve Andorra"