Bruselas ha puesto fecha y Almería ha puesto cara a la cuenta atrás. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, confirmó el pasado martes desde el think tank Bruegel, en el corazón de la capital comunitaria, que España presentará a finales de septiembre la solicitud del séptimo y último desembolso del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Son 26.000 millones de euros en subvenciones, el último tren de un plan que nació con la pandemia y que expira formalmente el 30 de septiembre. No habrá prórroga. Si no se pide, se pierde.
La noticia, que llega después de un verano de negociaciones discretas con la Comisión para ajustar la redacción de los hitos pendientes, tiene una lectura inmediata en clave almeriense. Porque si hay una provincia andaluza donde el PRTR ha dejado huella física, esa es Almería. Y si hay un lugar donde todavía quedan obras a medio certificar, también.
DATOS HASTA ABRIL DE 2025
La cifra oficial que maneja la Subdelegación del Gobierno en Almería es rotunda y tiene fecha y lugar. En abril de 2025, al cumplirse el cuarto aniversario de la aprobación del Plan de Recuperación en Consejo de Ministros, el subdelegado José María Martín hizo balance en el Preventorio de Almería, un edificio rehabilitado precisamente con fondos PIREP del propio PRTR. Más de 560 millones de euros y más de 3.300 proyectos en cuatro años. La cifra impresiona, pero es el desglose lo que explica la transformación. No se trata de una lluvia fina de ayudas, sino de tres grandes venas por las que ha corrido el dinero europeo en esta tierra.
La primera vena es el agua. En ningún otro sitio de España el binomio agua y agricultura pesa tanto. El Ministerio de Agricultura, a través de Seiasa, ha destinado 236 millones a catorce actuaciones de modernización de regadíos que benefician a casi 38.000 regantes y a casi 100.000 hectáreas. Son cifras que se entienden mejor cuando se ponen nombres de pueblos: Níjar, El Ejido, Vícar, Roquetas, Cuevas del Almanzora. Solo tres de esos proyectos, visitados el pasado otoño por la secretaria de Estado Begoña García, suponen 67,6 millones para regar 15.000 hectáreas con aguas no convencionales, desalada y regenerada, y sostener a más de 5.000 agricultores en años de sequía.
A esa modernización se suma la obra más esperada y más retrasada: las desaladoras. El MITECO dibujó en 2023 un mapa de inversiones para Andalucía de 262 millones donde Almería ocupaba un lugar central. Reparación y parque fotovoltaico para la desaladora del Bajo Almanzora, en Cuevas, con 44 millones previstos. Ampliación de Carboneras con 54 millones y de Campo de Dalías con 81 millones. Y, como actuación prioritaria del decreto de sequía, una nueva desaladora en el Levante almeriense valorada en 100 millones. Sin embargo, a finales de 2024 el propio Gobierno reconocía que de todo ese paquete solo se habían ejecutado 14,5 millones en la provincia.
El proyecto de reparación del Bajo Almanzora, que debía devolver la vida a una infraestructura parada desde 2012, sigue oficialmente en fase de supervisión. Seiasa ha vuelto a mover ficha este invierno con una licitación de 15,2 millones para optimizar el uso de agua desalada en el sistema de Aguas del Almanzora con bombeo solar y almacenamiento. Son obras que no llegan a su final si el último desembolso no se certifica.
Almería se juega su futuro con el último desembolso de fondos europeos.
INVERNADEROS, TREN Y TURISMO
La segunda vena es la tierra bajo plástico. Almería es el mayor laboratorio de invernaderos de Europa y allí el PRTR ha abierto una línea que el ministro Luis Planas ha reivindicado siempre que ha pisado El Ejido: 120 millones de euros en tres anualidades para la transformación integral y modernización de invernaderos. De la primera anualidad, Andalucía se llevó 31,6 millones, el 79 por ciento del total nacional. No es casualidad. Detrás está la digitalización del campo almeriense, los gemelos digitales que ya ensaya la Universidad de Almería, la robótica en las centrales hortofrutícolas. Es una ayuda que no se ve como una desaladora, pero que decide si un invernadero puede competir con sensores, eficiencia energética y control climático.
La tercera vena es la que se ve desde la ventana del tren. La integración del AVE en la ciudad de Almería, con 196 millones de inversión final y 61,5 millones procedentes del Mecanismo de Recuperación, es el proyecto más caro financiado con Next Generation en la provincia. A su alrededor orbitan la remodelación del enlace de la A7 en Roquetas y Vícar por 54 millones y la transformación del frente portuario, donde el Ministerio de Transportes ha autorizado 20 millones y la Junta ha puesto otros 15 para convertir el Muelle de Levante en un paseo ciudadano.
En paralelo, con menos brillo mediático pero con más capilaridad, han llegado los planes de turismo sostenible, los DUS 5000 de la Diputación que han llevado placas fotovoltaicas a 19 municipios menores de 5.000 habitantes, el kit digital que ha repartido más de 5.000 bonos en la provincia, o los diez millones para que Cosentino valorice lodos en su planta de Silestone.
Todo eso ya está concedido, ejecutado o en ejecución. Lo que falta por cerrar es justamente lo que más le duele a Almería cuando aprieta la sequía y cuando el precio de la energía se dispara. Por eso el anuncio de Cuerpo no es una noticia de Bruselas, es una noticia de Cuevas, de Níjar, de El Ejido.
INCUMPLIMIENTOS
El Gobierno admite que ha tenido que negociar una adenda para ajustar hitos que no se podían cumplir al pie de la letra. Es el peaje de haber diseñado un plan tan ambicioso. El riesgo, si la Comisión considera que alguno de esos hitos no está cumplido, es que el pago llegue recortado. De ahí que se haya apurado hasta el último día del plazo, pero el hecho es cumplido el pasado 31 de agosto el límite para la ejecución de los proyectos, ni el Gobierno en general, ni el subdelegado en Almería, han presentado un balance oficial de qué se ha hecho y qué no.
Para Almería, el mensaje es claro. La Cámara de Comercio y organizaciones como Coexphal o Cajamar han insistido en los últimos meses en que la modernización de invernaderos no puede quedarse a medias. La Subdelegación, por su parte, defiende que el 86 por ciento de los fondos ya está activado en Andalucía. Pero el expediente del Bajo Almanzora sigue sin obra adjudicada definitiva, y la potabilizadora del Almanzora, con 8,9 millones invertidos por la Junta, solo es un parche si la desaladora madre no funciona. Pero basta echar un vistazo a todas esas infraestructuras para observar que la no ejecución total es la norma, no la excepción, y que por tanto, los hitos establecidos no se han cumplido en los términos contractuales.
La semana se abre, por tanto, con una fecha marcada en rojo. A finales de septiembre España enviará a Bruselas el informe de progreso que exige el séptimo desembolso. En diciembre deberían llegar los 26.000 millones. Entre medias, Almería se juega cerrar el círculo que abrió en 2021: pasar de la promesa europea a la tubería, al invernadero conectado y al agua garantizada.