La ciudad de Almería se ha sumado hoy al Día Mundial de la Prevención del Suicidio con un mensaje claro: hablar del sufrimiento emocional, saber escuchar y facilitar el acceso a la ayuda son herramientas fundamentales para avanzar en la prevención. El Ayuntamiento de Almería y el Teléfono de la Esperanza, en el marco de la Mesa Técnica de Salud Mental de Almería, han celebrado esta tarde en el Espacio Alma una jornada de sensibilización que ha culminado con la lectura del manifiesto elaborado por la entidad con motivo de esta fecha.
La concejala de Familia, Inclusión e Igualdad, Paola Laynez, ha destacado el compromiso del Ayuntamiento con una ciudad “más inclusiva, más sensible y más preparada para acompañar a las personas”, y ha subrayado que “hablar de suicidio no es generar alarma, sino hablar de prevención, de escucha y de acompañamiento”.
Paola Laynez ha manifestado que “hay sufrimientos que permanecen ocultos y personas que atraviesan momentos muy difíciles sin que quienes están a su alrededor sepan identificar qué les está ocurriendo o cómo actuar. Por eso son tan importantes iniciativas como la de hoy: porque nos ayudan a perder el miedo a preguntar, a escuchar sin juzgar y a entender que pedir ayuda nunca debe ser motivo de vergüenza”.
Durante la jornada se ha presentado la campaña ‘Cuando solo ves… nada’, impulsada por el Teléfono de la Esperanza con motivo del Día Mundial de la Prevención del Suicidio 2026 y desarrollada en colaboración con la Mesa Técnica de Salud Mental de Almería y el Ayuntamiento de Almería. Una campaña que se visualiza en la red del mobiliario urbano municipal y compartirá en los canales digitales municipales.
La campaña parte de una idea: existen momentos en los que el sufrimiento puede llegar a ser tan intenso que una persona siente que no existe ninguna otra salida ni posibilidad. De ahí el lema ‘Cuando solo ves… nada’, acompañado del mensaje ‘Una pequeña decisión puede cambiarte la vida’. Esa pequeña decisión puede ser hablar con alguien, pedir ayuda, escuchar a una persona que está sufriendo o acompañarla para que pueda acceder a un recurso especializado.
La iniciativa pretende contribuir a visibilizar el sufrimiento emocional y las situaciones de crisis que pueden pasar desapercibidas, desmontar mitos sobre el suicidio que dificultan la prevención, favorecer que familiares y personas del entorno sepan identificar señales de alerta y crear espacios seguros en los que hablar del sufrimiento sin estigma ni juicios.
La presidenta del Teléfono de la Esperanza, María Isabel Orland, ha puesto el acento en la necesidad de que la sociedad sea capaz de detectar y acompañar antes de que el sufrimiento se convierta en una situación límite. “Cuando una persona solo puede ver nada, necesitamos que a su alrededor haya alguien capaz de escuchar, de preguntar y de acompañar. Una conversación no resuelve por sí sola una crisis, pero puede abrir un espacio para expresar lo que se está viviendo y comenzar a encontrar otras posibilidades”, ha señalado.
La jornada también ha servido para poner sobre la mesa una realidad que continúa siendo un importante problema de salud pública. Los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística, todavía provisionales, indican que en 2025 fallecieron por suicidio 3.808 personas en España, 2.784 hombres y 1.024 mujeres, lo que supone más de diez fallecimientos al día. La cifra representa un descenso del 3,7 por ciento respecto a 2024, cuando se registraron 3.953 fallecimientos.
Aunque la evolución de los datos es positiva, desde el Teléfono de la Esperanza se ha insistido en que no debe interpretarse como motivo para reducir los esfuerzos en prevención. Además, las cifras de mortalidad no reflejan la dimensión completa de la conducta suicida ni las consecuencias que cada fallecimiento tiene en familiares, amistades y personas allegadas.
En este sentido, la entidad ha señalado también el incremento de las demandas de ayuda relacionadas con la conducta suicida, que han aumentado un 10,6 por ciento respecto al año anterior, según sus propios registros.
Una jornada para aprender a detectar y actuar
La actividad desarrollada en el Espacio Alma ha incluido el taller ‘Cuando no ves nada’, la charla ‘Cuando vivir duele: señales de ayuda y prevención’, impartida por Verónica Valderrama Hernández, información sobre los recursos de ayuda y acompañamiento disponibles y, finalmente, la lectura pública del manifiesto.
El documento reclama seguir avanzando en cuatro ámbitos fundamentales: garantizar recursos y equidad en el acceso a la prevención y la atención; fortalecer una red coordinada de atención; extender la prevención a todos los ámbitos comunitarios y también a los entornos digitales; y formar y capacitar tanto a profesionales como a otros agentes de la sociedad.
La participación del Ayuntamiento de Almería en esta jornada se enmarca en su compromiso con la sensibilización, la inclusión y el bienestar emocional de la ciudadanía y se alinea con las líneas de información y sensibilización, salud, autonomía personal y participación social contempladas en el III Plan Municipal de Discapacidad de Almería 2026-2030.
Además, el Ayuntamiento mantiene una colaboración estable con el Teléfono de la Esperanza. En 2026 ambas entidades han renovado su compromiso mediante un convenio dotado con 10.000 euros para el desarrollo del proyecto ‘Cuidemos del bienestar emocional de los almerienses’.
El proyecto, con una duración de doce meses, presta una atención especial a las personas mayores y, particularmente, a las situaciones de soledad no deseada y aislamiento social, mediante talleres, cursos, charlas y espacios de acompañamiento y relación.
Paola Laynez concluye que “desde el Ayuntamiento queremos que esta colaboración sirva para que la prevención no se limite a una fecha en el calendario. Queremos contribuir a construir una ciudad en la que las personas sepan que no están solas, que pedir ayuda es posible y que siempre merece la pena dar ese primer paso”.
La jornada ha concluido con un mensaje compartido por las entidades participantes: pedir ayuda no es una debilidad, sino un acto de valentía, y acompañar también lo es. En una sociedad que aspira a ser más inclusiva y cuidadora, preguntar sin miedo, escuchar sin juzgar y facilitar el acceso a los recursos puede abrir una puerta cuando alguien siente que ya no ve ninguna salida.
Porque cuando solo ves… nada, una pequeña decisión puede cambiarte la vida.