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Inyección de 1,3 millones en Almería para acondicionar cauces tras los incendios
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Inyección de 1,3 millones en Almería para acondicionar cauces tras los incendios

La administración autonómica activa intervenciones de urgencia por 8,4 millones en la Comunidad para mitigar riesgos hidrológicos antes de las lluvias

jueves 24 de septiembre de 2026, 14:37h
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La provincia de Almería recibirá 1,3 millones de euros para la regeneración y protección de sus espacios fluviales tras los fuegos estivales, en el marco de un plan de actuaciones de urgencia dotado con 8,4 millones impulsado por la Junta de Andalucía. Las intervenciones en suelo almeriense se concentrarán prioritariamente en los términos de Los Gallardos y Bédar, donde la destrucción del manto vegetal ha disparado el riesgo de riadas y corrimientos ante la inminente llegada de precipitaciones intensas.

El objetivo esencial en la provincia de Almería consiste en adecuar ramblas y arroyos para resguardar áreas pobladas e infraestructuras clave. De manera concreta, los trabajos protegerán la carretera AL-6109, punto único de conexión con el núcleo urbano de Bédar, además de la planta depuradora municipal. Las faenas operativas abarcarán la retirada de restos vegetales calcinados, la eliminación de obstáculos susceptibles de obturar los cauces y la consolidación de los flancos más propensos a desbordamientos y procesos erosivos.

El resto del presupuesto autonómico, que asciende a 7,03 millones, se destinará a la provincia de Huelva para atender el entorno afectado por el fuego de Niebla, calificado como desastre natural por su severo impacto productivo y forestal. En dicho enclave se instalarán 18 diques y estructuras de contención de sedimentos dirigidos a salvar el embalse de Corumbel, cuya cuenca vertiente sufrió daños en más de la mitad de su superficie, asegurando con ello la calidad del suministro hídrico comarcal.

El titular de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, ha remarcado el carácter preventivo de las medidas para “reducir el riesgo de erosión, arrastres y desbordamientos, así como también proteger a las personas, cultivos e infraestructuras”. Asimismo, el responsable del ramo ha señalado que “después de un incendio no termina la emergencia: hay que actuar también sobre sus consecuencias y anticiparse a los riesgos que puedan llegar con las próximas lluvias”.

El deterioro drástico de la cubierta vegetal tras el paso del fuego reduce drásticamente la capacidad del suelo para drenar agua, lo que amplifica la escorrentía superficial y moviliza grandes volúmenes de lodo, cenizas y ceniza hacia la red hidrográfica. Por ello, la estrategia global aprobada pretende adelantarse a las consecuencias ambientales y socioeconómicas en varios puntos del país antes de que la meteorología de otoño complique aún más el terreno.
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