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Radiografía económica de Almería

Por Juan José Cano
viernes 23 de octubre de 2026, 08:11h
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A veces, los números hacen más daño que las bofetadas. Según los datos de la AEAT, el salario medio anual en Almería se estanca en los 18.733 euros, lo que nos condena de forma implacable al furgón de cola de España, ocupando el indigno puesto 43 de 45 provincias. La foto del INE es aún peor: la renta media de un almeriense es de apenas 12.244 euros anuales, y nuestra geografía alberga pueblos como La Mojonera o Níjar, donde ni siquiera se supera la barrera de los 10.000 euros por habitante. Mientras en el norte del país duplican nuestra riqueza, aquí nos adaptamos a sobrevivir y conformarnos con las migajas. Esto no es una maldición bíblica ni mala suerte; es la radiografía de un abandono sistemático. 

La causa tiene un diagnóstico evidente: nos han anclado a un modelo de subsistencia durante décadas. Somos artífices de un sector primario hiperproductivo, pero asfixiado, con cada día más problemas que nos vienen desde fuera. Tenemos un turismo estacional atado al calendario, cuando Almería es la tierra donde el sol pasa el invierno. Carecemos de una industria auxiliar sólida y competitiva. Nuestra matriz de servicios es precaria, con franquicias copy/paste como las que existen en cualquier centro comercial en cualquier otra ciudad. Sobrevivimos aislados por unas comunicaciones diseñadas para el siglo pasado, incluso del anterior. Hemos perdido la gran oportunidad de rediseñar la capital, y lo único que ahora tiene de ciudad moderna son los permanentes atascos. Tenemos joyas estratégicas para el futuro como el PITA o la Universidad de Almería dormitando, que deberían ser la punta de lanza de la innovación tecnológica, pero que se marchitan en la irrelevancia por falta de impulso y por no creer que otra economía es posible en Almería. Somos la despensa de Europa, somo rentables, lo hacemos bien y con calidad, pero no podemos olvidar que una economía competitiva exige diversificación y profesionales de alto valor añadido.

¿Y dónde están nuestros "representantes" mientras Almería se consolida como la peor región de España para trabajar? Están exactamente donde siempre: en la foto, con la sonrisa impostada. Su máxima preocupación no es sacarnos de la pobreza estadística, sino no hacer ruido, no incomodar a sus verdaderos jefes que están en Madrid o Sevilla. Su prioridad absoluta es conservar el sillón, aferrarse el puesto político porque les va la vida en ello para asegurarse el trampolín de su propia carrera. Los almerienses, simplemente, les damos igual. Cada euro que nos falta de inversión, cada talento joven que hace las maletas porque aquí no encuentra futuro, es el precio directo que pagamos por su silencio cómplice y su mediocridad institucional.

Necesitamos representantes que no pidan permiso para exigir lo que nos pertenece por derecho y por esfuerzo: infraestructuras de vanguardia, atracción de capital, diversificación industrial y fomento de las nuevas tecnologías. Es imposible retener a las mentes más brillantes de nuestra provincia y atraer a otros para que nos den un salto de calidad si lo único que nuestros políticos pueden ofrecerles son sueldos de supervivencia, aislamiento secular y palmaditas condescendientes en la espalda.

Pero la resignación nunca ha sido un gen para los que habitamos esta tierra. Desde Almerienses nos negamos en rotundo a aceptar este guion derrotista predeterminado. Nacimos porque el vacío de defensa de nuestra tierra era ensordecedor. Es hora de levantar la mirada y dar un golpe en la mesa. O seguimos a los mismos, a quienes nos usan como colonia política y nos relegan al olvido y al abandono permanente, o tomamos de una vez las riendas de nuestro futuro. Almería tiene la luz, mucha, capacidad de trabajo, mucha, y el carácter de una tierra que nunca se rinde; solo le falta la voz. Recuperemos de una vez el orgullo y la ilusión por lo nuestro. 

Nosotros ya hemos empezado a caminar para que esta radiografía deje de ser una fotografía en blanco y negro, y se convierta, por fin, en lo que los almerienses merecen. ¿Nos acompañas?