Con la mirada puesta en las próximas elecciones autonómicas del diecisiete de mayo, el candidato número uno del PSOE por la provincia de Almería, José Nicolás Ayala, encara la contienda electoral con el objetivo principal de recuperar la calidad de los servicios públicos. Su bagaje político arranca en el ámbito municipal, concretamente en la localidad de Terque, donde ingresó como concejal en el año dos mil tres y asumió la alcaldía durante dos mandatos a partir del año dos mil quince. Esta sólida trayectoria de más de dos décadas se entrelaza con su experiencia en diferentes niveles de la administración, habiendo ejercido durante cuatro años como diputado en la Diputación de Almería y también como coordinador de la delegación del Gobierno en la Junta de Andalucía. Sobre este dilatado recorrido, Ayala destaca que "es muy importante tener conocimiento de política local, de ese contacto día a día con el ciudadano", en un escenario municipal donde se comprende "perfectamente el problema de los ciudadanos de tú a tú, en el veinticuatro siete".
A pesar de que la mayoría de los sondeos no otorgan resultados favorables a su formación política, a excepción de una macroencuesta que mantiene los tres parlamentarios actuales en Almería, el candidato asegura enfrentarse a esta cita electoral "con más ánimo todavía, con mucha más fuerza y más decisión". Según sus propias palabras, "las encuestas son una foto fija de un momento determinado, pero la foto del momento será el próximo domingo diecisiete de mayo, donde se verá si realmente tenían razón o no". Para esta convocatoria, los socialistas presentan una lista renovada en su totalidad, buscando trasladar un mensaje claro desde las urnas vacías a toda la provincia.
El progresivo deterioro de la sanidad pública constituye uno de los ejes centrales de su discurso y de la campaña, vertebrada bajo el lema innegociable de la defensa de lo público. Ayala es sumamente contundente al afirmar que la actual gestión ha convertido la atención sanitaria en una preocupación primordial y dolorosa, señalando que "el Gobierno de Juan Manuel Moreno lo que ha provocado es situar a la sanidad en el principal problema de todos los almerienses".
El candidato ilustra esta dura afirmación aludiendo a las intolerables demoras que sufre la población, expresando que "no puede ser que un paciente, una persona que está enferma, tenga que esperar para que lo vean en atención primaria si su médico de cabecera quince o veinte días", una situación que considera totalmente "inasumible". Asimismo, critica con vehemencia los extensos plazos para la obtención de pruebas diagnósticas o para lograr consultas con especialistas médicos como es el caso de la neurología, advirtiendo que "cuanto antes tenga un diagnóstico de un especialista, pues antes podrá poner remedio si es que hubiese un problema". Frente a los recurrentes argumentos sobre el incremento global del presupuesto sanitario o la contratación de más profesionales por parte de la administración autonómica, Ayala recuerda que el Gobierno de España ha transferido 54.000 millones de euros adicionales y subraya la complejidad demográfica de la provincia.
En este sentido estratégico, hace especial hincapié en que el Hospital de Poniente atiende actualmente a una cantidad mayor de usuarios que el complejo de Torrecárdenas, pero denuncia con indignación que "cuando se integra en el sistema público andaluz, lo degradan y lo bajan de categoría a Hospital Comarcal". También se muestra sumamente escéptico frente a las nuevas infraestructuras anunciadas por el Partido Popular, refiriéndose a las instalaciones levantadas en Roquetas de Mar como un auténtico "hospital fantasma" del que asevera que "de nada sirve hacer un hospital si no tiene contenido, sabemos que hay un hospital porque hay un cartel que lo pone, pero nada más". El candidato rechaza tajantemente la posibilidad de que se pretenda trasladar personal del colapsado Hospital de Poniente para dotar las nuevas instalaciones costeras, subrayando que "lo que no puede ser es desvestir un santo para vestir otro". Finalmente, en este bloque, desmiente de forma tajante que durante anteriores etapas ejecutivas del PSOE se redujera la plantilla de médicos, retando a comprobar el malestar generalizado en la actualidad preguntando directamente a cualquier vecino en la calle.
La alarmante situación del sistema de dependencia representa otra de las críticas más severas planteadas por Ayala, quien lamenta de forma profunda la grave insuficiencia de los equipos de valoración, una carencia estructural que genera retrasos agónicos que en algunos casos superan los dos años de espera. El líder de la candidatura socialista subraya la inmensa crudeza de las estadísticas asegurando que "hoy día en Andalucía hay más gente en la lista de espera que muere estando en la lista de espera que en el resto de España".
Mientras que en el conjunto del Estado español esta macabra cifra ha descendido un veinticuatro por ciento en los últimos periodos, aquí sigue aumentando de manera descontrolada. "No puede ser que en Andalucía todavía la gente muera en la lista de espera", sentencia con gravedad, reclamando la incorporación urgente del personal necesario para agilizar unos trámites administrativos que califica de vitales y de máxima urgencia humanitaria. Critica igualmente que los recientes y mediáticos planes de choque anunciados por la Junta de Andalucía se limiten de forma exclusiva a personas mayores de noventa años, dejando absolutamente desatendidas a personas de menor edad pero con necesidades motoras severas, discapacidades funcionales o incapacidades temporales. Ayala rememora que, durante mandatos políticos previos, su administración autonómica tuvo que "sufragar prácticamente el cien por cien de la dependencia porque el Gobierno entonces no nos daba la aportación", asumiendo "a pulmón" y con recursos propios toda la financiación necesaria, motivo por el cual exige saber con urgencia y transparencia a dónde se está destinando actualmente todo el aumento presupuestario en materia social.
En el delicado ámbito educativo, el candidato socialista denuncia las altas ratios por aula y la nula respuesta institucional hacia el alumnado con necesidades especiales. Tras mantener productivas reuniones de trabajo con sindicatos del sector, equipos docentes y asociaciones de padres y madres, relata la profunda angustia de las familias al comprobar de primera mano que "sus reivindicaciones no se atienden y las necesidades de sus hijos tampoco". Ayala recalca que estos menores vulnerables "necesitan un diagnóstico rápido y necesitan tener los profesionales educativos en clase ya", y muestra su más absoluto asombro y rechazo ante la inminente eliminación de la Formación Profesional básica, una etapa académica a la que considera "vital para que cuando estos niños acaban su proceso educativo puedan acceder también a la vida laboral".
Para ilustrar de forma gráfica y contundente este abandono en las aulas, comparte el desgarrador testimonio de una familia que se vio obligada a trasladarse hasta Galicia para que su hijo, que no lograba leer ni hablar dentro del mermado sistema educativo local, comenzara a hacerlo en un asombroso plazo de tan solo tres meses gracias a la intervención de los profesionales adecuados de esa otra autonomía. Frente a esta desoladora realidad, la propuesta firme del partido es garantizar por ley la dotación obligatoria de orientadores y monitores de acompañamiento en todos y cada uno de los centros, expresando su total incomprensión ante la falta de sensibilidad de la actual administración al sentenciar que "no entiendo cómo el Gobierno no empatiza con estos padres y madres que están luchando por un derecho fundamental".

Por otra parte, Ayala rechaza de plano y con argumentos legales los discursos excluyentes que cuestionan o estigmatizan el acceso de la población extranjera a las ayudas sociales, negando categóricamente que existan bonificaciones, privilegios o preferencias administrativas hacia los inmigrantes por el mero hecho de serlo y aclarando de inmediato que algo así "estaría incumpliendo la ley". El aspirante insta a la población a mantener una firme memoria histórica, recordando con orgullo que "Almería ha sido una provincia de emigrantes" y detallando que gran parte de su propia familia tuvo que desplazarse obligatoriamente a buscarse la vida a ciudades como Barcelona, o a países europeos como Alemania, Suiza o Francia. "Uno cuando reside aquí tiene obligaciones, pero tiene que tener derechos", asevera Ayala, apoyándose además en los rigurosos datos oficiales del Estado que revelan de forma clara que "el treinta y cuatro por ciento del Ingreso Mínimo Vital era cobrado por extranjeros, lo que quiere decir que casi el setenta por ciento son españoles". Rememorando su intensa época como coordinador de la delegación del Gobierno autonómico, explica que el entonces llamado salario social "solo y exclusivamente lo podían recibir los españoles y los miembros de la Unión Europea", y recalca que resulta técnica y jurídicamente imposible percibir ayudas públicas estando en una situación documental irregular sin haber cotizado previamente al sistema.
Por todo ello, defiende con firme convicción que "somos un país de acogida y también tenemos que ser agradecidos", valorando de forma muy positiva el enorme esfuerzo, el tesón y el trabajo incansable de los trabajadores foráneos, que resultan pilares fundamentales para lograr el sustento y el progreso diario de la fuerte economía provincial. De cara a los próximos e inminentes comicios del diecisiete de mayo, el candidato detalla finalmente que la estrategia de su campaña se centrará casi en exclusiva en el contacto estrecho, sincero y directo con la ciudadanía de la provincia, prometiendo ante los micrófonos desplegar "mucha zapatilla, mucha calle, mucha conversación y mucho tú a tú", considerando esta vía tradicional y humana como la mejor y más honesta fórmula política para lograr explicar en detalle sus sólidas propuestas de futuro y para poder recoger, sin intermediarios, las principales inquietudes y los verdaderos problemas de toda la población de Almería.