Un reciente estudio internacional ha puesto de relieve la importancia del género Roseburia, y en particular de la especie ‘Roseburia inulinivorans’, en la mejora de la fuerza muscular. Este trabajo, publicado en la prestigiosa revista Gut, especializada en gastroenterología y hepatología, fue liderado por Borja Martínez Téllez, investigador Ramón y Cajal del Departamento de Enfermería, Fisioterapia y Medicina de la Universidad de Almería (UAL). El estudio se centra en cómo ciertos microbios intestinales pueden estar relacionados con la fuerza muscular y el estado físico general.
El equipo de investigación incluyó a científicos de diversas instituciones, como la Universidad de Granada, bajo la dirección del profesor Jonatan Ruiz, así como del Leiden University Medical Center en los Países Bajos, con el investigador Patrick CN Rensen. También participaron académicos de la Universidad de Groningen y otras universidades españolas. La investigación recibió apoyo financiero de varias entidades, entre ellas la Fundación Martín Escudero y el Fondo de Investigación Sanitaria del Instituto de Salud Carlos III. Los hallazgos aportan evidencia sólida que respalda el concepto del eje intestino-músculo, donde R. inulinivorans tiene un efecto positivo sobre el metabolismo y la fuerza muscular, lo que podría ser crucial para un envejecimiento saludable.
Metodología del Estudio
Para llevar a cabo esta investigación, el equipo analizó muestras fecales de 90 adultos jóvenes sanos (de entre 18 y 25 años) y 33 adultos mayores (de 65 años o más). Se buscó determinar la presencia y abundancia de diferentes bacterias intestinales. Además, los participantes realizaron varias pruebas físicas que incluían mediciones de fuerza, rendimiento en ejercicios como press de piernas y banca, así como VO2 máx., un indicador clave de capacidad cardiorrespiratoria.
Entre los grupos bacterianos estudiados, el género Roseburia destacó por su asociación positiva con la masa muscular y la fuerza. En particular, se observó que aquellos adultos mayores que presentaban R. inulinivorans tenían un 29% más de fuerza en prensión manual comparado con aquellos donde no se detectaba esta bacteria. Asimismo, en los adultos jóvenes, una mayor abundancia de esta especie se relacionó tanto con una mayor fuerza de prensión como con un VO? máx más elevado.
Diferencias entre Especies Bacterianas
No obstante, otros miembros del género Roseburia mostraron patrones distintos. Por ejemplo, R. intestinalis se asoció con el rendimiento en press de piernas y banca entre los jóvenes; sin embargo, las especies R. faecis y R. hominis no mostraron asociaciones significativas con los indicadores analizados. Para investigar si Roseburia podría influir directamente en la función muscular, los investigadores llevaron a cabo experimentos en ratones cuya microbiota intestinal fue temporalmente reducida mediante antibióticos. Posteriormente, estos animales recibieron cepas humanas de Roseburia, administradas semanalmente durante ocho semanas.
Luego del tratamiento con R. inulinivorans, los ratones mostraron un aumento aproximado del 30% en su fuerza de agarre frente a los controles. Además, presentaron fibras musculares más grandes y una mayor proporción de fibras musculares tipo II (de contracción rápida) en el músculo sóleo de las pantorrillas; estas son fundamentales para generar fuerza y potencia muscular. Estos cambios también estuvieron acompañados por alteraciones metabólicas relacionadas con proteínas y enzimas esenciales para la producción energética muscular.
Límites del Estudio y Perspectivas Futuras
A pesar de estos prometedores resultados, los investigadores han señalado ciertas limitaciones en su estudio. Las cepas humanas administradas a los ratones no lograron colonizar permanentemente sus intestinos, además el estudio no abordó directamente algunos mecanismos biológicos relevantes como las vías inflamatorias o la señalización neuromuscular. Por lo tanto, será necesario realizar investigaciones adicionales a largo plazo para determinar si las modificaciones observadas en R. inulinivorans provocan mejoras reales en la función muscular o si son simplemente consecuencias secundarias.
Aun así, estos hallazgos respaldan fuertemente el concepto del eje intestino-músculo mencionado anteriormente. Se ha observado que esta bacteria es menos abundante en adultos mayores comparados con jóvenes saludables; esto sugiere que sus niveles podrían disminuir con la edad —un periodo crítico donde aumenta la prevalencia de condiciones como la sarcopenia— abriendo así nuevas posibilidades para explorar a R. inulinivorans como un candidato probiótico potencial para ayudar a preservar la fuerza muscular durante el proceso de envejecimiento.