El pleno del Ayuntamiento de Almería ha sido escenario de un bronco debate fiscal a raíz de una moción presentada por el equipo de gobierno del PP, mediante la cual se insta al Gobierno de España a rebajar el IVA de los productos de alimentación básicos. La portavoz popular, Sagrario Sánchez, argumentó que esta medida obedece al sentido común y a la responsabilidad ante una inflación acumulada que merma el poder adquisitivo de los hogares y eleva el riesgo de pobreza infantil, situando a España como el segundo país de la Unión Europea en este índice. Según los datos aportados por la edil, desde el año 2021 los alimentos se han encarecido un 40 por ciento, con subidas estructurales del 30 por ciento en los huevos y de más del 15 por ciento en las hortalizas. Por ello, la propuesta exige revertir la eliminación de las rebajas temporales aplicadas en 2022 y 2023 por la crisis de Ucrania, solicitando una reducción del IVA del 5 por ciento mientras dure la inestabilidad internacional. Posteriormente, plantea bajar del 4 al 0 por ciento el gravamen en huevos, leche o productos frescos, y del 10 al 4 por ciento en carne, pescado y conservas, trasladando estos acuerdos al presidente del Gobierno de España y a los ministros de Economía y Hacienda.
La iniciativa encontró el rechazo frontal de los grupos de la oposición, que acusaron al equipo de gobierno de cinismo e incoherencia. El concejal de Podemos, Alejandro Lorenzo, calificó la propuesta de estafa intelectual, recordando que fue el Ejecutivo de Mariano Rajoy el que incrementó el IVA de sectores como las peluquerías. Lorenzo centró sus críticas en la gestión municipal, acusando al gobierno local de convertir a Almería en un infierno fiscal mediante la subida de los recibos del agua, el IBI, la basura, los pabellones deportivos y las tarifas del cementerio. Condicionó su apoyo a la inclusión de una adenda para exigir mecanismos de control que garanticen que la bajada del IVA repercuta en el precio final y no en el beneficio empresarial, advirtiendo que, de no aceptarse, su voto sería contrario.
En una línea similar se pronunció el portavoz de Vox, Juan Francisco Rojas, quien, a pesar de coincidir en la necesidad de abaratar la cesta de la compra, tildó de inoportuno presentar esta moción el mismo día que se aprobaba el incremento de las tasas de los cementerios. Rojas rememoró las subidas impositivas del exministro Cristóbal Montoro en 2012 y desgranó el impacto de la presión inflacionaria en Almería, donde el IPC interanual se situó en marzo en un 3,5 por ciento. Además, afeó al gobierno municipal incrementos del 26 por ciento en el IBI durante 2024 y del 35 por ciento en el agua en 2025. Para apoyar el texto, Vox exigió añadir un punto que instara al propio ayuntamiento a reducir la presión fiscal local a niveles previos a las últimas subidas y a aplicar las bonificaciones máximas en la plusvalía.
Por su parte, la portavoz del PSOE, Fátima Herrera, anunció su voto en contra argumentando que la moción solo busca la confrontación. La edil socialista reprochó las fuertes subidas municipales, cifrando el alza del IBI en un 27 por ciento y criticando el encarecimiento de las actividades deportivas para mayores, recordando además que los vecinos del barrio de Los Ángeles llevan seis años esperando su piscina. Herrera denunció que el nuevo tasazo de basura castiga a barrios como las 500 Viviendas y Pescadería, que, según sus palabras, reciben servicios de limpieza tercermundistas. Asimismo, defendió la gestión estatal recordando la aprobación de 80 medidas anticrisis y destacando que España tiene una presión fiscal cuatro puntos inferior a la media europea, mientras acusaba al consistorio de Almería de no ejecutar 27 millones de euros de su presupuesto y de aplicar rebajas insignificantes de 0,40 céntimos en impuestos de circulación.
En su turno de réplica, Sagrario Sánchez desmintió las acusaciones de la oposición aportando datos comparativos sobre fiscalidad. La portavoz del PP aseguró que Almería es la novena capital de provincia con menor presión fiscal, situándose muy lejos de los verdaderos infiernos fiscales que, según indicó, representan ciudades gobernadas por la izquierda como Castellón, Barcelona o Santa Cruz de Tenerife. Frente a los ataques recibidos, Sánchez contraatacó afirmando que el actual Gobierno de España ha subido los impuestos y las cotizaciones sociales hasta en 141 ocasiones, reiterando que la administración local no puede mirar hacia otro lado cuando las familias tienen enormes dificultades para cubrir sus necesidades básicas de alimentación.