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Reeditada la obra ‘Roquetas de Mar, apuntes para su historia’ de Enrique Silva

Reeditada la obra ‘Roquetas de Mar, apuntes para su historia’ de Enrique Silva
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La obra cuenta con la colaboración de José Manuel Navarro Ojeda, amigo del párroco y fue presentada en el Castillo de Santa Ana por María José López Carmona

sábado 30 de mayo de 2026, 19:07h
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El Castillo de Santa Ana en Roquetas de Mar acogió la presentación del libro ‘Roquetas de Mar, apuntes para su historia’ escrito por Enrique Silva Ramírez. En el acto participaron María José López Carmona, presidenta de la Asociación 250 Aniversario Ciudad Roquetas de Mar que ha sido la encargada de la selección de textos y por José Manuel Navarro Ojeda, gran amigo del autor.

Este acto literario se inició con unas palabras de Charo Serrano, responsable de Bibliotecas de Roquetas, que hizo una breve introducción al acto destacando la importancia de rescatar obras tan interesantes como la escrita por el sacerdote don Enrique Silva que tanta huella ha dejado en el municipio de Roquetas de Mar.

María José López Carmona recordó que la primera antología roquetera se publicaba el año pasado y era una obra de Juan López Martín titulada ‘La villa de Roquetas de Mar”. “Ahora llega la segunda obra de esta Antología Roquetera un volumen de don Enrique Silva. En esta obra contamos con una persona muy cercana al autor como es José Manuel Navarro Ojeda”.

López Carmona destacó la importancia de volver a publicar estas obras, ya que “no se encuentra en ningún sitio. Fue el primer libro que escribió Don Enrique Silva en 1985, por lo tanto, quien vaya a buscarlo a una biblioteca no lo va a encontrar. Con esta edición rescatamos un libro donde hemos incluido la primera edición, ya que en el año 2000 se volvió a reeditar con algunos cambios. Hemos preferido coger la primera versión porque es la más olvidada, la que tiene menos posibilidad de encontrarse”.

También explicó al público que se dio cita en la sala Pilar Quirosa del Castillo de Santa Ana el proceso que se sigue para volver a publicar una obra sobre la historia de Roquetas de Mar. “Elegimos el autor, que en este caso es Don Enrique, buscamos familiares, allegados y personas cercanas, en este caso tenemos la figura de José Manuel. Luego buscamos financiación. El Ayuntamiento de Roquetas nos suele dar todos los años una subvención dentro del área de cultura y luego hemos tenido la suerte también de que Hidralia nos ha apoyado económicamente”, comentaba López Carmona.

Por su parte, José Manuel Navarro Ojeda, uno de los grandes amigos de Don Enrique Silva contó algunas de las vivencias que tuvo junto al sacerdote y dio una visión general de la excelente persona que fue y sobre todo lo que hizo por Roquetas de Mar durante los 36 años que estuvo de párroco.

“Don Enrique llega a Roquetas de Mar el 31 de julio de 1955 y se va el 8 de septiembre de 1991. En ese tiempo transcurren 36 años, un mes y ocho días”, señaló Ojeda, que recordó los últimos años de vida de Don Enrique que hablaban mucho por teléfono e incluso iba a visitarlo. “Me llamaba y me decía ‘Pepico, dos cosas. La primera, el día que me muera que me lleven a Roquetas’. Y la segunda, es que siempre me recordaba que había estado en Roquetas, 36 años, un mes y ocho días”.

“Fue una persona muy importante para Roquetas de Mar, pero realmente para muchos es una persona muy desconocida. Hasta hace muy poquito, en la actualidad no lo sé, él conservaba sus archivos personales en la parroquia. Había una especie de archivo aparte y donde él conservaba los libros. Conservaba los papeles de las gestiones para las compras de las imágenes que hay en la iglesia”.

“Hay mucha gente que desconoce sus viajes a Madrid a tratar con colonización todos los poblados que se iban construyendo, cómo se construían, cómo se hicieron las iglesias, cómo se trató el tema de las iglesias, cómo se trató el tema de la gente, problemas personales que él se llevaba y lo solucionaba cuando iba” recordó Ojeda.

“Don Enrique era muy cercano a la gente, en contra lo que algunas veces se pueda pensar de que era un hombre un poco, intelectual. Le dolían mucho las cosas. Se interesaba mucho por las personas, se interesaba mucho por los problemas de la gente, procuraba estar pendiente de todas las cosas que ocurrieran, participaba muy activamente en la vida social del pueblo”, subrayó.

Con respecto a la vida privada de Don Enrique, José Manuel Navarro dejó claro que “fue una persona con una sencillez absoluta”. Un día llaman a José Manuel y le comunican que es el albacea testamentario de don Enrique. “Aquí tienes la mortaja, cuando muera lo entierras y eso fue lo que hice. Llevar la ropa y enterrarlo como él quería que se enterrara y en lo que él decía, su pueblo, Roquetas de Mar”.

La vida de don Enrique antes de ser sacerdote, pues debió de ser muy dura. “Entre sus papeles hay diarios que él habla de su padre, de su madre, con mucho dolor y con mucha pena. Con mucha necesidad, como él diciendo yo estoy estudiando, a mis padres les está costando muchísimo que yo estudie y yo tengo que sacar buenas notas porque ellos se merecen que yo estudie”.

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