La rápida intervención informativa en los puntos de embarque del sur peninsular, entre los que destaca el puerto de Almería, resultó decisiva para amortiguar el impacto logístico provocado por el reciente bloqueo fronterizo en Melilla. Gracias a un despliegue preventivo articulado entre los responsables de la Operación Paso del Estrecho y las autoridades estatistas, alrededor de trescientos turismos modificaron su itinerario o aplazaron su viaje hacia la ciudad autónoma mientras se mantuvo interrumpido el paso por los intentos de acceso irregular registrados en el puesto limítrofe.
La alerta se desencadenó al suspenderse la circulación en el paso de Beni Enzar desde la noche del jueves hasta la mañana del sábado. Durante ese intervalo, la representación del Estado en Melilla activó un protocolo de comunicación continua con las dárselas peninsulares de origen, que además de la dársena almeriense incluyó las de Málaga y Motril. La labor consistió en advertir a los conductores antes de su embarque para aconsejar el desvío hacia líneas marítimas de conexión directa con los puertos del país vecino.
Esta maniobra logística permitió atenuar las demoras de los viajeros y previno complicaciones severas en materia de circulación, seguridad y asistencia que habrían surgido ante la acumulación masiva de automóviles en el casco urbano melillense. En el operativo colaboraron diversos organismos asistenciales del Estado y representantes gubernamentales en la Comunidad Autónoma de Andalucía, cuya labor coordinada facilitó la gestión de la incidencia hasta la paulatina reapertura del tránsito.