www.noticiasdealmeria.com
¿Resistiría la Alcazaba de Almería un enjambre de terremotos como el de Granada?
Ampliar

¿Resistiría la Alcazaba de Almería un enjambre de terremotos como el de Granada?

El monumento está en una de las zonas de mayor peligrosidad sísmica de Andalucía, pero no existe un informe público que permita garantizar cómo respondería ante una serie como la que está sacudiendo Granada

miércoles 26 de agosto de 2026, 06:00h
Add to Flipboard Magazine. Compartir en Meneame

Escucha la noticia

Granada lleva varios días recordando a sus habitantes que la tierra, pese a la confianza que transmite cuando permanece quieta, no ha firmado ningún compromiso de estabilidad. La serie sísmica registrada este mes en el área metropolitana granadina, con un terremoto de magnitud 5,0 en Alhendín el 15 de agosto, ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que también afecta directamente a Almería: ¿qué ocurriría con la Alcazaba si una sucesión de terremotos de cierta intensidad se produjera bajo la ciudad?

La respuesta rigurosa obliga a empezar precisamente por donde menos gusta empezar cuando se escribe sobre terremotos: no se puede garantizar que la Alcazaba resistiría sin daños.

No existe, en la documentación pública consultada del Instituto Geográfico Nacional y de la Junta de Andalucía, un estudio que permita afirmar que el conjunto monumental haya sido sometido a un cálculo específico de respuesta frente a un terremoto determinado, ni un informe que certifique que todos sus recintos, murallas, torres y estructuras históricas soportarían sin daños un episodio sísmico equivalente al ocurrido en Granada.

Pero tampoco hay base para presentar a la Alcazaba como una estructura indefensa ante los terremotos. La realidad es bastante más compleja.

Infografia de la noticia

Análisis de la resistencia de la Alcazaba ante terremotos históricos y su estado actual.

Almería también está dentro del mapa sísmico

La primera cuestión que desmonta cualquier sensación de excepcionalidad granadina es que Almería tiene una historia sísmica muy seria.

El IGN sitúa el sureste de la península dentro del contexto tectónico activo de las cordilleras Béticas. En su descripción de la zona oriental señala que la sismicidad es principalmente cortical y superficial, generalmente de magnitud moderada, aunque con capacidad para producir terremotos destructivos.

Y el catálogo histórico del propio organismo contiene algunos ejemplos difíciles de ignorar.

El 22 de septiembre de 1522 se produjo un terremoto localizado en el entorno de Alhama de Almería al que el IGN atribuye una intensidad máxima VIII-IX y una magnitud estimada de 6,5. La descripción histórica señala que cayó la mayor parte de las casas de Almería y Ugíjar y que se produjeron alrededor de un millar de víctimas.

No fue un episodio aislado.

El IGN también recoge el terremoto de 1487 en Almería, con intensidad VIII, y el de 1658, también con una intensidad máxima VIII y graves destrozos en la ciudad. En la provincia aparecen asimismo los grandes terremotos de Vera de 1518 y de Dalías de 1804.

Es decir, la historia sísmica de Almería no es una nota al pie de la geología española.

La ciudad está oficialmente considerada zona sísmica

La normativa estatal de protección civil ante el riesgo sísmico incluye expresamente al municipio de Almería entre aquellos en los que, de acuerdo con los estudios de peligrosidad realizados por el IGN, son previsibles terremotos de intensidad igual o superior a VII para un periodo de retorno de 500 años. La relación incluye además numerosos municipios de la provincia.

El IGN dispone además de un mapa específico de peligrosidad sísmica de España asociado a un periodo de retorno de 475 años, utilizado en el marco del Anejo Nacional del Eurocódigo 8. Ese mapa expresa la aceleración esperada del terreno y constituye una de las referencias oficiales para evaluar la peligrosidad sísmica.

Por tanto, el problema no es si Almería puede sufrir terremotos. La documentación oficial demuestra que puede.

La cuestión realmente interesante es qué puede ocurrir cuando uno de esos terremotos afecta a un edificio construido hace más de mil años.

Una fortaleza que no es un bloque homogéneo

Aquí aparece una de las claves para entender la Alcazaba.

El monumento no es un edificio construido de una sola vez ni con un único sistema estructural. La propia documentación técnica de la Junta de Andalucía describe una sucesión de fases constructivas y reconstrucciones.

La Alcazaba nació en época califal y fue transformándose durante siglos. Su estructura combina diferentes fábricas y materiales: tapial de hormigón de cal, tapial calicostrado, mampostería, sillarejos de calcarenita, ladrillo y fábricas mixtas, además de intervenciones realizadas en épocas posteriores.

Eso significa que hablar de «la resistencia sísmica de la Alcazaba» como si se tratara de un edificio moderno con una única estructura sería técnicamente incorrecto.

Cada torre, muralla, recinto o construcción puede responder de manera diferente a una sacudida.

La respuesta dependería, entre otros factores, de la intensidad del movimiento, su duración, la profundidad y distancia del terremoto, las características del terreno, la dirección de las ondas y el estado concreto de conservación de cada estructura.

La naturaleza, por desgracia, no trabaja con certificados de calidad.

La Alcazaba ha necesitado consolidaciones y restauraciones

La documentación oficial tampoco presenta el monumento como una estructura congelada en el tiempo.

La Junta de Andalucía ha realizado numerosas actuaciones de conservación y restauración. En 2019 anunció un plan de rehabilitación que incluía intervenciones en la Torre del Saliente, las murallas de la Puerta de la Justicia y el frente norte del primer recinto, además de otras actuaciones de conservación.

Más recientemente, la Administración autonómica ha informado de una inversión cercana a 9 millones de euros en conservación del recinto durante tres años, incluyendo la restauración de la Muralla Norte del Primer Recinto, el Muro de la Vela y la Torre del Homenaje.

Y hay una cuestión especialmente relevante: la Junta continúa trabajando en el Plan Director de la Alcazaba, concebido como instrumento para establecer las intervenciones prioritarias y planificar la conservación futura del conjunto. El proyecto de Presupuesto de Andalucía para 2026 contempla la culminación de los estudios previos de ese Plan Director.

Esto es importante porque significa que el conocimiento técnico del monumento todavía está en proceso de profundización.

Un estudio reciente ha analizado su realidad estructural

Uno de los documentos oficiales más interesantes encontrados en la investigación es la memoria de la intervención arqueológica preventiva realizada en el Aljibe Califal del segundo recinto durante 2023.

El estudio, promovido por la Delegación Territorial de Almería de la Junta, combinó seguimiento arqueológico de las obras de restauración y análisis de los paramentos. Los trabajos permitieron estudiar las distintas fases constructivas y la realidad física y estructural del aljibe.

La memoria señala que se analizaron las fábricas y morteros, los sistemas de adosamiento y la composición edilicia, además de realizar catas murarias y documentación fotogramétrica de alta resolución.

El documento también recoge reconstrucciones posteriores y reparaciones de mampostería que podrían estar relacionadas con deterioros históricos, incluso posiblemente asociados a terremotos, aunque esa interpretación debe entenderse dentro del estudio arqueológico y no como una prueba de que la Alcazaba sufriera un determinado terremoto histórico.

Es una diferencia importante: una hipótesis arqueológica no puede convertirse por arte de titular en un diagnóstico sísmico.

El terremoto de 1522 plantea una pregunta histórica inevitable

El gran terremoto de 1522 resulta especialmente significativo porque afectó directamente a Almería.

El IGN lo sitúa con intensidad VIII-IX y magnitud estimada 6,5. La documentación del organismo señala que produjo una enorme destrucción en la ciudad.

El mismo terremoto aparece además en el catálogo oficial de tsunamis del IGN, que recoge evidencias históricas de un tsunami asociado al seísmo.

Pero aquí hay que evitar una conclusión que sería tentadora y falsa: no podemos utilizar el terremoto de 1522 para afirmar que la Alcazaba actual resistió aquel terremoto sin daños.

La documentación oficial consultada no permite establecerlo con ese grado de precisión.

Lo que sí demuestra el terremoto es otra cosa mucho más relevante: la ciudad de Almería ha experimentado en el pasado movimientos sísmicos capaces de provocar daños catastróficos.

¿Y qué tiene que ver Granada con todo esto?

Mucho, pero no porque un terremoto en Granada vaya a «trasladarse» a Almería.

El IGN explica que las Béticas constituyen una región tectónicamente activa y que tanto Granada como Almería forman parte de un contexto geológico en el que existen sistemas de fallas y actividad sísmica.

La serie sísmica de Granada, por tanto, sirve como recordatorio de la peligrosidad regional, pero no permite predecir que Almería vaya a experimentar próximamente un enjambre similar.

Los terremotos no funcionan como una fila de fichas de dominó.

El propio IGN mantiene entre sus informes destacados la actividad sísmica de Alhendín (Granada) de agosto de 2026, junto a otros episodios recientes registrados en Almería, como la serie sísmica de Tabernas del 15 de febrero de 2026.

Y precisamente el episodio de Tabernas demuestra que la provincia continúa teniendo actividad sísmica propia. El IGN estudió un terremoto principal de magnitud 4,2 ocurrido el 15 de febrero de 2026 y documentó la sismicidad histórica y reciente de su entorno.

Lo que sí sabemos sobre la Alcazaba

La conclusión de la documentación oficial disponible puede resumirse en cinco puntos.

Primero: Almería presenta una peligrosidad sísmica reconocida oficialmente y el municipio está incluido en la normativa estatal de protección civil para zonas donde pueden producirse intensidades sísmicas importantes.

Segundo: la provincia tiene antecedentes históricos de terremotos destructivos, incluido el gran seísmo de 1522.

Tercero: la Alcazaba no es una estructura uniforme. Está formada por elementos construidos y reconstruidos durante siglos mediante diferentes técnicas y materiales.

Cuarto: el monumento está sometido desde hace décadas a trabajos de conservación, consolidación y restauración, y en los últimos años se han acometido intervenciones importantes en murallas, torres y otros elementos.

Y quinto: la Junta continúa desarrollando estudios y el Plan Director del conjunto, por lo que el conocimiento técnico y la planificación de las futuras actuaciones siguen evolucionando.

Entonces, ¿resistiría un enjambre como el de Granada?

La respuesta responsable es: no lo sabemos con el nivel de certeza necesario para afirmarlo.

Un enjambre formado mayoritariamente por pequeños terremotos no equivale necesariamente a un terremoto grande. El daño depende fundamentalmente de la intensidad de la sacudida que alcance el monumento y de las características concretas de cada estructura.

Una sucesión de cientos de pequeños movimientos puede ser muy llamativa para la población y, sin embargo, producir menos daño estructural que un único terremoto de mayor intensidad.

La serie granadina demuestra precisamente la importancia de distinguir entre número de terremotos, magnitud e intensidad.

Y esa distinción es esencial para hablar de patrimonio histórico.

La Alcazaba tiene a su favor que no se encuentra abandonada a su suerte: existe una estructura administrativa específica para su conservación, una Comisión Técnica y un proceso continuado de investigación, restauración y planificación. La Junta creó formalmente el Conjunto Monumental en 1989 con funciones expresas de custodia, conservación y administración del recinto.

Pero sus mil años de historia tampoco la convierten mágicamente en una construcción «antisísmica».

La pregunta que deja Granada para Almería no es, por tanto, si la Alcazaba se derrumbaría ante el próximo temblor. No existe ninguna evidencia oficial que permita hacer semejante predicción.

La pregunta más sensata es si el monumento dispone de un diagnóstico sísmico integral y actualizado que permita conocer, recinto por recinto, cuáles son sus elementos más vulnerables ante diferentes escenarios de terremoto.

En la documentación pública consultada no aparece ese diagnóstico integral.

Y quizá esa sea la conclusión periodística más importante: en una provincia donde el IGN documenta terremotos históricos de intensidad VIII-IX y donde Almería capital está oficialmente incluida entre los municipios expuestos a intensidades sísmicas importantes, conocer con precisión cómo responderían sus principales monumentos no debería ser una cuestión de adivinación después de que tiemble el suelo.

Porque la Alcazaba ha sobrevivido a guerras, cambios de poder, abandono, restauraciones y más de mil años de historia.

El problema es que la historia no garantiza que una muralla sea estructuralmente invulnerable.

Los terremotos, por su parte, nunca han mostrado demasiado respeto por los monumentos nacionales.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios