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Pedro Sánchez o el odio larvado

domingo 24 de mayo de 2020, 14:57h

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A tenor de nuestro actual y desdichado presidente, a estas alturas, lo más curioso es haber logrado duplicar el número de cargos a dedo. O sea, de libre designación. Prueba evidente de ello consiste en las continuas protestas contra su Gobierno y estrategias difundidas por toda España.

Sin ir más lejos, el pasado domingo 17 se celebró una nueva jornada de protesta por las calles madrileñas mas concurridas del país. Esencialmente se desahogaron los sucesos de la calle Ferraz, confluencias con la Castellana y Pase de la Habana.

Modificando el tema y a guisa de estafa, los grandes fabricantes chinos timaron descaradamente a nuestra Sanidad y CC.AA. con burdas falsificaciones. En Madrid y Andalucía, la documentación científica y consiguiente certificación de calidad, que no efectuaron las comprobaciones de los grandes timadores chinos, expertos en manipulaciones.

Las subvenciones anunciadas por Sánchez están resultando alarmantes. El Presidente aspira a que la mayoría de los españoles dependan económicamente del Estado y que su pretensión constituya el fomentar un enjambre de promesas para que la mayoría de los ciudadanos dependan económicamente del Gobierno. Los planteamientos terminaron forzando la quiebra técnica en el escaso tiempo, tras dispararse el déficit y la deuda pública.

Las bravuconeadas del señorito no solo triplicaron el gasto ministerial con el consiguiente derroche en asesores, emprendiendo una desmadrada carrera de dinero publico que podría desembocar en una descarada operación electoral con votos comprados.

En otro orden de cosas, los efectos coronavirus lo podría aliviar Europa, si bien son varios los países de nuestro entorno que no están dispuestos a colaborar con un Gobierno dotado de ministros comunistas, ni soportar el despilfarro de gasto público y los responsables de las subvenciones que exigen mas intervención que ayuda.

Varias han sido las situaciones que han votado últimamente, entre ellos aclarar que nuestra Sanidad pública no es la mejor del mundo. Podemos afirmar que gozamos de una buena y destacada Sanidad pero con ciertas limitaciones.

Aparentemente carecemos y nos falta personal. Nuestro sistema sanitario ha quedado totalmente trastocado y sin recursos ni capacidad para cumplir las funciones que se le encomendó y entre otras la compra de material sanitario

En una primera etapa, los Gobiernos autonómicos se partieron la cara por quitarse los aviones de las manos. Todos se volcaron en que las principales autoridades se implicarían en las compras.

Decididamente el desmadre con su capitán a la cabeza de la quiebra económica, lamentablemente fomentó con todos sus problemas las consecuencias y barbaridades….¡¡Tiempo al tiempo!!