Un amplio operativo de la
Policía Nacional ha logrado desmantelar una de las redes dedicadas al tráfico de estupefacientes más potentes del Estado, en una intervención que se ha saldado con un arresto en la provincia de
Almería dentro de un dispositivo con 57 detenidos en total.
El grupo operaba bajo el esquema de una gran distribuidora al por mayor. Tras introducir importantes cargamentos de hachís y marihuana procedentes de Marruecos a través de las costas peninsulares, trasladaban la mercancía por carretera hacia Madrid. En la capital disponían de inmuebles alquilados para almacenar la
droga de forma segura antes de repartirla a compradores de menor escala en el país o a redes de distribución en el resto de Europa.
Las indagaciones comenzaron en el verano de 2025, cuando los investigadores detectaron actividad sospechosa canalizada mediante una plataforma de mensajería encriptada. A partir de ese momento, los efectivos de la
Policía Nacional sacaron a la luz una organización altamente especializada que no solo gestionaba la logística del tráfico de
droga, sino que disponía de una compleja estructura de blanqueo de capitales. Las ganancias se reintroducían en la economía formal mediante la concesión de créditos ficticios, la compra de bienes inmobiliarios y coches de alta gama, además del uso de sociedades pantalla para falsificar facturas y nóminas.
La causa judicial, coordinada por la Sección de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, se ha traducido en capturas repartidas por diferentes puntos de la geografía española. La mayor parte de las detenciones se concentraron en Madrid con 45 arrestos, a los que se suman cinco en Valencia, tres en Málaga, dos en Guadalajara, uno en Burgos y el registrado en la provincia de
Almería. Hasta el momento, 18 de los imputados han ingresado en prisión preventiva por delitos que incluyen pertenencia a organización criminal, tráfico de
droga, blanqueo, falsedad documental y depósito ilícito de munición.
Durante las fases del dispositivo se llevaron a cabo una veintena de entradas e inspecciones en domicilios situados en Madrid, Guadalajara, Málaga y Valencia. En estos registros, las fuerzas de seguridad decomisaron ocho toneladas y media de hachís, más de 1.100 kilos de marihuana, cerca de cincuenta recipientes con combustible, 19 vehículos, una docena de relojes de alta gama, un arma de fuego y más de 50.000 euros en metálico. Las autoridades han precisado que las actuaciones continúan abiertas y no descartan nuevas intervenciones.