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¿Qué piensan ahora los socialistas?

lunes 18 de noviembre de 2019, 11:17h

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Ya he dicho mil y una veces que no me gusta demasiado la política. Pero no por todas esas sombras de corrupción que los propios políticos lanzan contra sus contrarios, sin darse cuenta de que al final la diana terminan siendo ellos mismos. No me gusta la política porque una de los requisitos básicos para triunfar, para hacer carrera en una formación, es ni más ni menos que no levantar la voz contra el poder establecido en ella, no dar tu opinión sobre todo en público, no disentir, no corregir al que manda, no expresar discrepancias con la línea oficial.

Creedme si os digo que estoy absolutamente convencido de que esa estrechez de miras, esa constricción, esa totalidad de la estructura de que ‘el que se mueve no sale en la foto’ es, en buena parte, responsable de la decadencia de nuestro sistema, por cuanto eleva a la categoría de responsables de grandes áreas de gestión a auténticos tarugos cuyos únicos méritos consisten en decir que sí y aterciopelar el lomo de quienes llevan tarjeta de visita, coche oficial y coche en sus partidos políticos.

Hace hoy una semana que el Partido Socialista firmó un pacto de gobierno con Podemos. Si esta noticia que acabo de dar, que ya está obsoleta, la hubiéramos escuchado hace un mes o hace tres, todos hubiéramos pensado que se trataba de un fake. Más que nada porque todos, en el PSOE, empezando por su camaleónico líder, Pedro Sánchez, ese personaje que ha hecho de la dualidad del Doctor Jeckyll y Míster Hide su patrón de vida, que llegó a decir aquello ahora tan recordado de que gobernar con Podemos y con Pablo Iglesias le impediría dormir por las noches.

Aquello era una pantomima, como lo de ahora, como casi todo lo que sale de la producción ‘Sánchez y Redondo Asociados’, especialistas en la milonga, la contradicción y el arte de tomar a la gente por gilipollas. Pero no sólo a Sánchez escuché, en el PSOE, arremeter furibundamente contra Podemos y su líder. He leído en redes, he mantenido conversaciones, he visto artículos de periódicos y escuchado peroratas televisivas y radiofónicas a representantes y militantes de todas las partes de España, he compartido tertulias y conversaciones con militantes, algunos de ellos amigos, en las que Podemos era, para ellos, mucho más enemigo que Vox.

Algunos socialistas destacados, los que no tienen cargo, los Felipe González o Juan Carlos Rodríguez Ibarra, los que no tienen nada que temer, ya han sido muy claros en contra de dicho pacto. Pero, ¿y los demás? ¿Y los que conforman ahora la línea de decisión del partido o los que simplemente guaran un carné en sus billeteras? ¿Y Susana Díaz, una de las más frontales opositoras a Iglesias? ¿Y los socialistas de Almería?

Y mi pregunta, mis queridos amigos socialistas, ¿qué coño pensáis ahora? ¿Qué sentís cuando veis a vuestro líder abrazado a Pablo Iglesias? ¿Qué opináis de que Sánchez quiera gobernar ahora con el que no le dejaba dormir? ¿Acaso habita un mínimo de rigor, de coherencia, de memoria en vuestros cerebros?