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Reivindicar el Levante

miércoles 02 de octubre de 2019, 14:54h

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Almería es socialmente vista como una provincia agrícola, y de hecho los productos del campo son nuestros abanderados en todo el mercado europeo y más allá, pero tradicionalmente se viene dejando en un segundo plano el turismo o la hostelería, que dentro del conglomerado que en economía llaman “servicios” supone el 70% de la riqueza que genera esta provincia, con más de 260.000 empleos directos. Hablar de turismo en Almería es hacerlo del Levante almeriense por excelencia, de poblaciones como Vera, Mojácar, Cuevas de Almanzora, Pulpí, Carboneras y Garrucha en la costa, o Turre, Bérdar, Los Gallardos, Lubrín, Antas, Taberno, Sorbas y Huércal Overa en el interior son los grandes referentes en este campo.

Tenemos un sector económico que siempre nos salva en las crisis y una zona que nunca falla, que verano tras verano se convierte en el destino preferido del turismo nacional porque, además, es el que mas nos interesa por gasto, repetición y ese incesante boca a boca que nos hace crecer aun cuando la inversión en promoción deja mucho que desear. Y claro, vuelvo a hablar de turismo y del Levante almeriense.

Hace unos días asumí la presidencia de la Mancomunidad de Municipios del Levante y desde ese altavoz voy, o mejor dicho vamos, a tratar de revertir esa situación. Trataremos, con la complicidad de los alcaldes que vean necesario ese giro, que el Levante almeriense recupere su protagonismo de antaño, y no se trata de quitarle nada a nadie, sino de potenciar nuestras diferencias en un mercado que cada vez es más competitivo.

Desde una mancomunidad no debemos centrarnos únicamente en lograr una mayor eficiencia de los servicios públicos en esos ayuntamientos que conformamos este grupo, sino que tenemos la obligación de trasladar mejoras tangibles a los ciudadanos que han depositado su confianza en cada uno de los alcaldes o alcaldesas de esos pueblos a los que nos une algo más que una delimitación geográfica o administrativa. Es la hora de las políticas de territorio, de la unión real para mirar hacia el medio y largo plazo con intereses comunes, con acciones concretas y el Estado del Bienestar en su máxima expresión como objetivo.

Estoy convencida de que podemos hacerlo, de que pese a las adversidades que se avecinan por esta extraña coyuntura internacional, tenemos espacio suficiente para proteger a los nuestros haciendo lo que mejor sabemos hacer, que es vender las particularidades de nuestro territorio.

Desde la sierra hasta la costa, si hay una comarca que ha sabido crecer respetando sus orígenes, salvaguardando su esencia ese es el Levante de Almería, y ese el camino a seguir. Pero necesitamos un cambio. Es preciso que creamos en la unión territorial como generador de fuerza, como multiplicador de oportunidades y eso debe ser esta mancomunidad.

Debemos sacar algunos objetivos del discurso político, de los particulares planteamientos de cada formación, para lanzar verdaderas ofensivas que sean compartidas por nuestros propios vecinos y desde ahí, desde la unión territorial verdadera, reivindicar el Levante almeriense.

Necesitamos una serie de infraestructuras, y mi ofrecimiento es luchar allí donde se que me pueden escuchar para que se consigan, pero sólo si el resto se compromete también a apoyar desde su particular ámbito de influencia, podremos sacar adelante proyectos conjuntos que beneficiarán a toda la comarca, independientemente del lugar concreto en el que se acometa la actuación. El Ave parará en Vera, pero supondrá el gran salto hacia ese futuro que nos espera a todos. La doble vía en construcción hacia Garrucha no une la localidad de la que soy alcaldesa con la autovía, sino que acerca a todo el litoral.

Debemos de ponernos las gafas de comunidad, esas que nos hacen ver un futuro con mayores oportunidades pese a las dificultades que supondrá adaptarse a ese nuevo modelo de visión, pero si de algo estoy convencida es de que el Levante de Almería merece ese esfuerzo por muy titánico que sea.