El episodio meteorológico vivido el primer día de la semana dejó registros extremos a lo largo y ancho del país, con la provincia de
Almería convertida en uno de los puntos con mayor inestabilidad e intensidad en sus vientos. Según los análisis de los sistemas de supervisión meteorológica del Estado, la zona del Parque Natural de Cabo de Gata padeció una racha de viento que alcanzó los 83,9 kilómetros por hora, estableciéndose como la ráfaga más virulenta contabilizada en toda la geografía española durante dicho periodo.
Este vendaval costero coincidió con una fuerte recuperación del mercurio tras una breve tregua térmica. Decenas de puntos de observación repartidos por la península constataron un repunte de las temperaturas extremas, rozando o superando con holgura los 40 grados en hasta diez demarcaciones provinciales distintas, entre las que destacan Córdoba, Badajoz, Jaén, Cáceres o Sevilla. El termómetro marcó su techo en la localidad cordobesa de Montoro, donde la máxima escaló hasta los 43,1 grados, escoltada por el campus de la capital pacense con más de 42 grados.
Las áreas litorales del norte, la franja atlántica gaditana y los enclaves de alta montaña representaron las únicas excepciones al calor asfixiante durante las horas centrales. En paralelo, el territorio andaluz y buena parte del sur peninsular continuaron encadenando veladas tóridas y tropicales sin dar apenas respiro a la población en el tramo nocturno. En cuanto a la pluviosidad, las escasas lloviznas registradas resultaron insignificantes y se concentraron de forma residual en contados parajes del territorio catalán.