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26M: Así queda la provincia

miércoles 29 de mayo de 2019, 16:24h

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Salvo situaciones extremas como le ha pasado a Izquierda Unida, es frecuente que casi todos los partidos se muestren vencedores en unas elecciones municipales en el ámbito provincial, ya que se puede ganar en votos, en concejales o en alcaldías, o sencillamente se puede mejorar respecto a cuatro año antes, o los comicios más próximos, por lo que bien podría decirse que quien no se consuela es porque no quiere.

En Almería los políticos no son distintos, y así, el PP saca pecho por seguir siendo el más votados y perder solo unos 1.200 votos, en tanto que el PSOE puede destacar que mejora sustancialmente en papeletas, y aun teniendo menos que los populares, resulta que logran más concejales y más alcaldías con mayoría absoluta… cosas del Señor D´Hont.

Ciudadanos enjuaga su caída en la capital, aumentando unos 4.000 votos en la provincia y logrando tres alcaldías por primera vez en su joven historia.

Vox tiene bastante con la remontada desde las municipales de 2015, y prefiere no decir nada sobre la impresionante caída en votos desde las generales solo un mes antes, o sobre el hecho de que no son imprescindibles en ningún ayuntamiento para gobernar.

Izquierda Unida puede salvar la honrilla de haber perdido sus dos concejales de la capital destacando que han quedado por encima de Podemos en el cómputo provincial, por mucho que los morados sí hayan entrado en el ayuntamiento capitalino con uno.

Insistimos, que quien no se consuela es porque no quiere.

Pero si miramos más allá de estos números, observamos que en el Poniente el PP se mantiene muy fuerte pese a la irrupción potente –pero mucho menos de lo esperado- de la ultraderecha, de los que no habrá ni rastro en Berja o Balanegra. Por cierto, que lo del PSOE de Berja es como para hacérselo ver por un especialista, porque van a acumular 12 años en la oposición presentando a la misma candidata, Isabel Arévalo, incapaz de mejorar, mientras el PP revalida sus mayorías absolutas incluso cambiando de candidato.

Vemos también que el PP no logra afianzarse en Vícar, donde el socialista Antonio Bonilla seguirá de alcalde con mayoría absoluta una vez más, imbatible como el gran referente de la izquierda en la comarca.

Se puede anotar también Cuevas, donde el PSOE de Antonio Fernández Liria alcanza la mayoría absoluta tras desaparecer el único edil de Ciudadanos.

Y en el caso de Níjar, Esperanza Pérez pasa de mayoría simple a absoluta, en tanto que el PP pierde votos y concejales a manos de Vox. Es un premio a una buena gestión económica principalmente.

Hay que detenerse en este caso, pero que es comparable a otros, y es que el candidato del PP, Antonio Jesús Rodríguez, ha sido diputado provincial, como lo ha sido Mar López, la candidata y exalcaldesa de Viator, mientras que el candidato de Albox, Juan Pedro Pérez, era asesor, y todos ellos coinciden en una cosa, y es que no le han debido dedicar tiempo a sus pueblos porque el resultado ha sido francamente malo. Es más, el propio Gabriel Amat perdió su mayoría absoluta mientras compatibilizaba la alcaldía de Roquetas con la presidencia de Diputación, y probablemente, el haberse retirado de este cargo provincial meses antes de las elecciones es lo que le ha permitido quedarse en 11 concejales, y no seguir bajando.

Alcalde hay que serlo a tiempo completo, y probablemente candidato, también… a la vista están los resultados. Es más, estos mismos candidatos que se han quedado en la oposición, deberían reflexionar –también quien les puso de diputados con áreas de gobierno, sueldo y tarea que hacer- sobre cuanto tiempo han dedicado a su pueblo, a hablar con sus vecinos, a conquistar su voto.

El PP mantiene la Diputación con mayoría absoluta, y los dos diputados que logra Vox no serán tampoco necesarios en este caso para nada, como el de Ciudadanos. En este punto es conveniente recordar que el PAL también logró dos, y que lo hizo por el mismo partido judicial, y que quienes impulsaron un proyecto están también detrás del otro, porque en Almería la ultraderecha es una franquicia cuyo único objetivo es acabar con el PP, destruirlo, a cualquier precio… pero parece que no va a poder. Si Santiago Abascal supiera más de una cosa de las que aquí cuecen los suyos, tardaba diez minutos en bajar al galope y liarse a tiros… y no precisamente con los de fuera.

Las reflexiones también deberían extenderse al PSOE, ya que siguen sin lograr adelantarse en votos al PP después de tantos años, y además cuando si al PP le sumáramos los votos de Vox en la provincia tendríamos un 25% más papeletas de la derecha que socialistas, y si quieren que ellos unamos los de IU y Podemos, pues aún así siguen perdiendo.

Y no cabe atribuirlo a vendettas internas, ya que han subido en votos respecto a 2015, es decir, que se ha animado a votarles gente que hace cuatro años no lo hizo, no han perdido votos, lo contrario… pero no es suficiente. Su estrategia es un fracaso hasta el momento.

Vox logra más de 34.000 votos en las europeas, que son los que le faltan al PP para equipar los suyos entre éstas y las municipales. Si duda eso tiene una explicación, y recuperarlos no debería ser tarea difícil con un horizonte electoral despejado.

Tal vez como conclusión final y general –con las puntualizaciones hechas- puede extraerse que los almerienses han dado su aprobado a la gestión del PP, que es la municipal, y le han castigado en las europeas, mientras que los socialistas tienen un voto más fiel, ya que el número de papeletas en las dos convocatorias ha sido muy similar.