La ciudad de Almería ha vuelto a alzar la voz en favor de la diversidad afectiva y la libertad personal durante la celebración de la tercera edición del Torneo de Voleibol contra la LGTBIfobia. Esta cita, que ya se consolida como un referente en el calendario deportivo y social, ha servido para que la capital reafirme su compromiso con un entorno deportivo libre de prejuicios, donde el respeto sea la norma y no la excepción.
La alcaldesa de la ciudad, María del Mar Vázquez, estuvo presente en las instalaciones del Palacio de los Juegos Mediterráneos para apoyar una iniciativa que cuenta con el respaldo de la Diputación de Almería y la Asociación MarYMontaña. Durante el encuentro, la regidora subrayó que cualquier individuo posee el derecho de amar a quien elija en todos los ámbitos de la vida, remarcando que esta tierra se caracteriza por ser un lugar acogedor, empático y profundamente respetuoso con quienes la habitan o la visitan.
Esta convocatoria ha logrado cifras inéditas hasta la fecha, reuniendo a 21 equipos que suman 180 deportistas. La proyección del evento ha traspasado fronteras, ya que la gran mayoría de los conjuntos proceden de puntos tan diversos como Madrid, Valencia, Sevilla o Málaga, contando incluso con representación internacional llegada desde Londres. Vázquez insistió en que el consistorio mantendrá su apoyo a estas causas para seguir construyendo una sociedad moderna e inclusiva, admitiendo que, aunque se ha avanzado mucho, todavía es necesario trabajar para erradicar cualquier atisbo de exclusión.
El evento coincidió con un acto simbólico de lectura de un manifiesto vinculado al Día Internacional contra la LGTBIfobia en el Deporte. Los datos expuestos en el documento revelan una realidad preocupante: siete de cada diez personas del colectivo han sufrido o presenciado episodios discriminatorios en el deporte, y un alto porcentaje de jóvenes opta por no federarse o participar en actividades grupales por temor a sufrir acoso.
Rodrigo Capel, al frente de la Asociación MarYMontaña, enfatizó que la meta principal es normalizar la presencia de todas las personas en el deporte, independientemente de su orientación sexual. Según explicó el representante del colectivo, el torneo es una herramienta para visibilizar la igualdad y asegurar que todos tengan la oportunidad de disfrutar de su disciplina favorita sin miedos. Además de la competición, los asistentes han podido disfrutar de una agenda cultural que incluye visitas a espacios emblemáticos como el MUREC, reforzando así el vínculo entre el activismo social y la promoción turística de la provincia.