Las primeras pesquisas sobre el devastador incendio forestal declarado en el entorno de Los Gallardos apuntan a que el desvío de varias personas por rutas improvisadas en medio de la densa humareda agravó de forma decisiva las consecuencias del desalojo durante las primeras horas de la emergencia. Este trágico suceso mantiene conmocionada a toda la provincia de Almería con un balance provisional de once personas fallecidas, al menos otras diecinueve que se encuentran sin localizar y ocho heridos, de los cuales cuatro revisten gravedad. Los investigadores de la guardia civil y los servicios de emergencia trabajan con dos escenarios diferenciados respecto a los fallecimientos. En el primero de ellos se constató la muerte de cuatro personas de origen británico que viajaban a bordo de un vehículo, mientras que en el segundo escenario se localizaron los cuerpos de otras siete personas que habían tomado la determinación de abandonar sus coches para intentar escapar a pie de la línea de fuego.
La reconstrucción de los hechos indica que estas últimas siete víctimas buscaban una salida alternativa que no se correspondía con el itinerario de evacuación establecido por las autoridades. La decisión de abandonar la ruta recomendada y adentrarse por caminos rurales alternativos, atravesando una rambla de la zona, terminó convirtiéndose en una auténtica trampa mortal para los afectados. Las llamas, impulsadas por una extraordinaria velocidad de propagación, terminaron alcanzando a este grupo de ciudadanos durante su huida. Aunque el alcalde de Bédar había organizado una evacuación urgente y ordenada para sacar a los vecinos de los núcleos habitados de forma segura, algunas personas optaron de manera individual por buscar una vía de escape por su cuenta, alejándose del recorrido protegido por los servicios de extinción, un cambio de ruta que resultó fatal. Mientras una parte de la población civil pudo ser evacuada con éxito, en otros sectores concretos se ordenó el confinamiento inmediato en las viviendas ante la llegada inminente del frente de fuego, una directriz que evitó un balance de víctimas todavía más grave en la provincia de Almería.
La complicada orografía del terreno ha emergido como otro de los factores determinantes que ha condicionado la magnitud de esta tragedia. El término municipal de Bédar presenta una superficie sumamente montañosa y dispone únicamente de dos salidas por carretera, sumado a un intrincado entramado de caminos rurales que en muchos de los casos solo cuentan con una vía de entrada y salida, un factor que anuló cualquier alternativa de escape viable cuando el humo bloqueó los accesos principales. Esta difícil topografía, repleta de barrancos profundos y zonas totalmente inaccesibles, ha entorpecido notablemente las tareas de los equipos de extinción al impedir por completo la entrada de maquinaria pesada sobre el terreno. El flanco derecho del incendio forestal sigue concentrando la mayor preocupación de los técnicos ante el riesgo inminente de que las llamas consigan alcanzar nuevas zonas de cultivo, mientras que el flanco izquierdo permanece muy activo y en parte inalcanzable para las brigadas terrestres. Como medida de estricta prevención, finalmente se decretó la evacuación total del municipio de Bédar, lo que generó el desalojo de cientos de personas, incluyendo a alrededor de cuatrocientos usuarios de un camping próximo que pudo vaciarse a tiempo antes de que el fuego afectara a sus instalaciones.
La inquietud por el paradero de los diecinueve ciudadanos desaparecidos se ha incrementado tras confirmarse el hallazgo de diversos bastones de los que habitualmente utilizan los excursionistas para caminar por el monte en el perímetro afectado. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha señalado que este hallazgo hace temer que el fuego sorprendiera a varias personas mientras realizaban rutas a pie por la sierra. El máximo dirigente de la Junta de Andalucía ha incidido en que la evolución del incendio ha sido extremadamente rápida en una zona muy escarpada y compleja, cuyas condiciones de propagación se vieron fuertemente agravadas por la abundante masa forestal que creció con las lluvias del invierno y que se encontraba totalmente seca. Ante el avance del fuego, muchos ciudadanos reaccionaron huyendo por caminos que creían conocer, pero que ante la falta de información fluida y la presencia del humo se transformaron en una ratonera inaccesible.
La emergencia comenzó a registrarse a las 16:35 horas de la tarde del jueves, situándose la causa presunta del inicio de las llamas en la caída accidental de un cable del tendido eléctrico, según reflejan las primeras actas e informes de la guardia civil. La virulencia y rapidez del foco inicial obligaron a activar de forma inmediata el Plan Infoca en su fase de emergencia bajo la situación operativa dos, motivando el corte total de circulación en diferentes carreteras de la red provincial y el cierre de la autovía A-7 durante varias horas en el este de la provincia de Almería. El último parte técnico facilitado por los centros de control cifra la superficie afectada en unas 3.150 hectáreas calcinadas. Para tratar de estabilizar el perímetro, permanecen desplegados sobre el terreno un total de quinientos efectivos de emergencias, apoyados por dieciséis aeronaves a las que se han sumado once medios aéreos adicionales con la llegada de las primeras luces del día, trabajando en concierto con personal de la Unidad Militar de Emergencias, bomberos locales del consorcio provincial y los especialistas forestales del Plan Infoca.