Mohamed VI demuestra su fuerza ante una España sin gobierno ni soberanía
El marino, con el primer sorbo comenta:
—Margarita Robles defendió a los servicios de inteligencia, calificándolos de «magníficos profesionales», lo que suscita un sencillo axioma que, si los profesionales son magníficos y sus advertencias fueron ignoradas, los «incompetentes profesionales» están en el consejo de Ministros.
La irrupción en Ceuta de más 60.000 personas —72 mil según Marlaska—, no es emigración, sino una invasión orquestada y organizada. Una demostración de fuerza de Mohamed VI y una nueva advertencia sobre la vulnerabilidad española.
En Marruecos, que controla policialmente cada movimiento de sus habitantes, es imposible que una concentración de esa magnitud surja espontáneamente, ni por mensajes y redes sociales. Permitieron esa aproximación a la frontera, por lo que no es un movimiento migratorio, sino un arma de presión, como en mayo de 2021, cuando entraron más de 10.000 personas en Ceuta.
Una técnica de manual sobre la guerra híbrida y que recuerda la Marcha Verde. Movilización de civiles hasta desbordar al adversario, aunque evitando la agresión militar abierta y dejando de manifiesto la capacidad de provocar una crisis.
Mohamed VI, por ahora, no pretende ocupar Ceuta ni Melilla, pero demuestra que puede desestabilizarlas y mantener su estrategia histórica del Gran Marruecos. Mientras España ha demostrado —a pesar de todas las declaraciones— su incapacidad política y se pagará el precio de esta negligencia.
La profesora interviene:
—No se puede analizar como un problema bilateral, porque Marruecos está desarrollando una estrategia global para convertir al reino alauí en la potencia política, militar, industrial y logística del norte de África.
- UU. considera a Marruecos un aliado principal no perteneciente a la OTAN desde 2004. Es el mayor comprador de material militar estadounidense en África, mantiene miles de millones de dólares en contratos activos de defensa y lo considera un socio preferente para sus intereses en África, el Sahel, el Mediterráneo y Oriente Medio.
Su adhesión a los Acuerdos de Abraham reforzó la cooperación política, tecnológica y militar con Israel consolidando su posición de socio estratégico de Washington, como lo demuestra que Rabat haya sido el anfitrión de las mayores maniobras militares estadounidenses recientes en África.
La UE ha contribuido a ese fortalecimiento. Entre 2021-2025, la asignación bilateral europea ascendió aproximadamente a 1.150 millones de euros. En 2023, Bruselas aprobó programas por 624 millones para transición energética, agricultura y control migratorio.
En síntesis, EE. UU. como socio preferente que reconoce la soberanía del Sáhara Occidental y la UE que financia a Marruecos. Mientras España pierde peso en todos los foros internacionales por la postura del gobierno de Pedro Sánchez.
El marino añade:
—España deja abierta la frontera, Marlaska habla de «voluntad insolidaria y poco responsable» y Albares de «la internacional reaccionaria». Se enfadan con sus socios de la UE, mientras actúan como un felpudo delante a Mohamed VI.
Se olvida que Ceuta no es sólo frontera española, lo es de la UE. Protegerla no es xenofobia, sino cumplir las obligaciones asumidas dentro de Schengen. Sin embargo, el gobierno de Sánchez ni solicitó preventivamente la intervención de Frontex, pese a conocer los movimientos previos, aunque Marlaska lo desmienta.
La falta de control tiene consecuencias económicas. Hay que movilizar Ejército, Guardia Civil, Policía, sanidad, alojamiento, atención a menores y recursos administrativos. Aumentan los costes públicos, se colapsan los servicios de una ciudad de 85.000 habitantes y se traslada la factura al resto de los españoles.
También se resiente Schengen. Si España no protege su frontera exterior, Italia y otros países restablecen controles interiores para impedir movimientos secundarios. Se ralentizan el transporte y el comercio, aumenta el coste logístico y España deja de ser vista como un socio fiable. La soberanía tiene una dimensión económica: un país que no controla quién entra en su territorio tampoco controla las consecuencias presupuestarias, sociales y diplomáticas de esas entradas.
La profesora continúa:
—Esta crisis tampoco puede separarse de Pegasus, del giro unilateral sobre el Sáhara y de la sumisión posterior. Del teléfono de Sánchez se extrajeron 2,57 gigabytes de información mediante un ataque de elevada sofisticación. Meses después, el presidente modificó la posición histórica española sobre el Sáhara, sin debate parlamentario, consenso político ni explicación suficiente.
No existe una prueba judicial de chantaje, pero sí una secuencia inquietante: espionaje, negociaciones secretas y cambio de una política de Estado favorable a Marruecos. Después llegaron el deterioro de las relaciones con Argelia, la pérdida de equilibrio en el Magreb y una política exterior española cada vez más dependiente de Rabat.
Las concesiones no han moderado a Mohamed VI. Le han confirmado que la presión funciona. Cada cesión española ha sido interpretada como debilidad y cada silencio como permiso para avanzar un poco más.
El viejo marino remata:
—Mohamed VI ha demostrado que puede abrir y cerrar nuestra frontera. Sánchez ha demostrado que puede abrir y cerrar los ojos. Uno ejerce el poder; el otro administra la rendición.