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#COVID19 día 42
Andalucía convaleciente

sábado 25 de abril de 2020, 15:25h

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Cuarenta años después de lograr la autonomía, Andalucía sigue siendo un territorio dependiente y de economía colonial, y aunque lejos de mi la idea de atormentar este fin de semana lluvioso en el que se abre el arcoíris de los niños pisando las calles, es buen momento para una reflexión y algunas preguntas.

Si comparamos la afectación del COVID19 por comunidades autónomas desde el punto de vista sanitario, con las consecuencias económicas que está produciendo, advertimos que esas cuatro décadas solo han sido de ilusión apuñalada. Apuñalada con nocturnidad y alevosía.

A 23 de abril, Andalucía, Extremadura y Valencia, son las tres comunidades que menos casos presentan de coronavirus por cada 100.000 habitantes, pero ese dato envidiable no se compadece con el golpe a sus economías.

Si nos atenemos al último informe del SPEE (Servicio Público Estatal de Empleo), la mayor destrucción de puestos de trabajo en marzo en España se produjo en Cádiz y Málaga, hasta el punto de que el 25% de los nuevos parados en todo el Estado fueron andaluces, y eso que Andalucía supone el 17% del total de trabajadores españoles.

Por el contrario, mientras en Andalucía las pérdidas de afiliaciones a la Seguridad Social eran superiores al 6%, en País Vasco, Castilla-León, La Rioja, Cantabria, Galicia o Asturias, solo tuvieron una caída del 3%, e incluso menos.

Por el contrario, mientras en Andalucía las pérdidas de afiliaciones a la Seguridad Social eran superiores al 6%, en País Vasco, Castilla-León, La Rioja, Cantabria, Galicia o Asturias, solo tuvieron una caída del 3%, e incluso menos.

Abundemos más. Jaén es la provincia de todo el Estado que más empresas perdió, el 17%, y la siguiente también es andaluza, Córdoba, con el 13%, y la siguiente también, Granada, que al igual que Cádiz y Huelva se quedaron sin el 11% de las que tenía. En esos momentos Andalucía presentaba 65,8 casos de COVID19 por cada 100.000 habitantes, pero País Vasco y Navarra con 266 y 323 respectivamente, solo perdieron el 3% de su tejido empresarial.

En el caso de Almería, a pesar de la agricultura como gran motor económico, que además no se ha parado, la caída de las afiliaciones a la Seguridad Social fue entre el 4% y el 6%, y si miramos datos de contagios de mediados de abril, su incidencia no llega a los 60 casos por 100.000 habitantes, y en Navarra con 583 por 100.000, las afiliaciones solo bajaron entre el 2% y el 4%. De hecho, la destrucción de empleo en Almería, ha sido porcentualmente la misma que Madrid, al menos en cuando a afiliaciones, y parece obvio que la enfermedad no ha tenido la misma intensidad.

Pero si comparamos el caso de Almería con el de Cádiz, más golpeada por el COVID19 y la crisis económica, y de Huelva, en mejor situación que ambas, descubrimos que su esquema productivo es básicamente el mismo, y nos da algunas pistas de por qué Andalucía no levanta cabeza ni cuando le va bien.

El sector servicios representa el mayor volumen empresarial de las tres, pero también el conjunto andaluz, y hablamos de turismo y hostelería, y la industria es mínima, justo lo contrario que en el País Vasco, donde los servicios de alto valor añadido y la industria son la gran fuerza económica, y algo similar ocurre en Navarra o La Rioja.

El sector servicios representa el mayor volumen empresarial de las tres, pero también el conjunto andaluz, y hablamos de turismo y hostelería, y la industria es mínima, justo lo contrario que en el País Vasco, donde los servicios de alto valor añadido y la industria son la gran fuerza económica, y algo similar ocurre en Navarra o La Rioja.

La evidencia es la que es, que los gobiernos que ha tenido Andalucía no la han hecho avanzar, solo mantenerla en el mismo lugar de siempre, el último o penúltimo del Estado y de Europa, a base de fórmulas políticas y económicas trasnochadas, y ahora volvemos a encontrarnos en peor situación que los demás territorios para recuperar pulso.

No se ha incentivado la creación de empresas propias, cuyos dueños sean andaluces, y cuyos intereses económicos y financieros hundan sus raíces en nuestro suelo. Se ha hecho una política basada en que sean otros quienes vengan a invertir, pero claro, cuando pintan bastos, son los primeros en irse… en irse con sus subvenciones bajo el brazo.

Como cualquier crisis, ésta también es una oportunidad para cambiar realmente de paradigma, para cambiar de estrategia, para hacer de Andalucía aquello que nos ilusionó, y para que como cantaba nuestro paisano Carlos Cano, “s’acabel paro y haiga trabajo, curtura, y prohperidá”.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".