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#COVID19 día 78
De nuera a prima

domingo 31 de mayo de 2020, 18:06h

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Un buen día, Albert Rivera ya era ese chico que toda madre quería para su hija, guapetón pero sin excesos, inteligente, con estudios, comprometido, excelente conversador, con un trabajo seguro que no le impedía tener mayores aspiraciones, un chaval a la altura de lo que merece su niña.

De ese yerno ansiado, lo que queda a día de hoy es que fue inquilino por la cara de un empresario durante años, y que es pareja de una cantante de moda; pero en esto llegó Inés Arrimadas, esa hija que toda madre querría tener, también guapa pero sin excesos, inteligente, con estudios, comprometida, excelente conversadora, con un trabajo seguro que no le impedía tener mayores aspiraciones, y que no ha sacrificado la maternidad por su carrera.

Pero igual que Rivera quedó en veleta desorientada, Arrimadas ha pasado de ser esa deseada hija, o esa deseada nuera, a poco más que una prima, de ciudad, pero prima.

A cuadros se le debió quedar la cara a doña Inés cuando Pedro Sánchez mostró sus cartas y se vio que con una mano había pactado con Ciudadanos su voto favorable a la quinta prórroga del Estado de Alarma, y bajo mano se había asegurado la abstención del Bildu, quedando retratados ellos, entre éstos y el PNV del “cuponazo”.

Sus motivos, más allá de asumir la tesis de Sánchez sobre el Estado de Alarma como única vía jurídica para controlar la movilidad ciudadana, eran de corte electoralista. Arrimadas quería marcar su propio territorio político, despegarse de la derecha, ubicarse más en el centro, y mostrarse como un partido útil, dispuesto a negociar y sacar contrapartidas positivas para la ciudadanía… como si eso importase algo.

Sánchez ya ha dejado claro que no es de fiar, hasta el punto de que cuando este domingo le han preguntado si, asegurados los votos favorables de ERC, buscará los de Ciudadanos, y si ha negociado ya con ellos, pues ni lo uno ni lo otro. Dice el presidente que busca el voto de todos los grupos, y poco más, pero mientras hace dos semanas Arrimadas era la niña de sus ojos, ahora ni la mira.

Ciudadanos tiene ante sí un papelón, porque hacerse la foto con Unidas Podemos, PNV, ERC y Bildu, no le va a dar más votos que hacérsela con el PP y Vox, con quienes al fin y al cabo hace tiempo que se viene retratando. Pero Ciudadanos puede abstenerse, y dejar que salga adelante la iniciativa, o puede votar en contra y hacer valer sus votos porque podrían parar esta última quincena injustificable.

Arrimadas al menos puede decir en su favor, que si ella hizo el primo dándole el balón de oxígeno que nos metió en otra quincena alarmados, pues Bildu solo logró la promesa de la derogación de la reforma laboral del PP, si bien eso ya venía en el pacto del PSOE y Unidas Podemos, por lo tanto, no era propiamente una cesión, y ahora con ERC se acuerda crear una mesa de partidos para la independencia de Cataluña, que era algo ya acordado en la investidura del presidente Sánchez, con lo cual, tampoco sacan nada que no tuviesen.

Sánchez es un buen negociador, porque no tiene escrúpulos, y le da igual acordar con unos que con otros, y no tiene problema en engañar tampoco, hasta el extremo que estoy convencido de que sería capaz de acudir a Vox para un acuerdo… si los cuñaos también fueran primos.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".