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#COVID19 día 79
Pandemia de agravios

lunes 01 de junio de 2020, 17:45h

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No hay nada nuevo, por mucho que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pero también toda la oposición, se empeñen en afirmar que lo que se está pasando no ha ocurrido nunca, pues sí, en Andalucía el agravio es una constante histórica, y que ahora ocurra durante la pandemia del COVID19 no deja de ser una anécdota, pero que nos provoca un daño que para nada es novedoso.

Cuando el BOE publica las condiciones para acceder al ingreso mínimo vital, resulta que se acuerda bilateralmente con el País Vasco y Navarra que sus gobiernos lo gestionen, porque el PSOE y Unidas Podemos necesitan de los votos del PNV para sacar adelante la prórroga del Estado de Alarma.

La pregunta es obvia ¿por qué Andalucía no puede gestionarlo si lleva cuatro décadas de autonomía, y más de tres con competencias de carácter social, y hasta activa una ayuda similar a esta, como ha recordado el presidente Juanma Moreno?

La respuesta es sencilla: no contamos.

El partido del presidente de Cataluña, Quim Torra, vota contra el Estado de Alarma, y el de su vicepresidente a favor, pero eso no parece ser noticia de relieve, como tampoco que a petición de ese Gobierno en Barcelona se iniciara el desconfinamiento atendiendo a distritos sanitarios en vez de hacerlo por provincias como en el resto del país, pero es que se da el caso de Andalucía pidió esa misma posibilidad para Granada, y quienes dijeron a unos que sí, a los otros les dijeron que no.

Del mismo modo, en cuanto a cifras provinciales, Granada presentaba mejores datos que Vizcaya, pero lo que a una no se le permitió a la otra sí. ¿Por qué pasa una cosa en Cataluña, otra en Euskadi, y otra en Andalucía?

La respuesta es sencilla: no contamos.

Comienza a activarse el sector turístico, pero en esto tampoco hay ninguna novedad, y la comunidad con más potencial tendrá que esperar si nadie lo remedia. Resulta que el Gobierno central trabaja por abrir las rutas aéreas con Baleares y Canarias, cuyas cifras de la pandemia son considerablemente peores que las andaluzas, pero ellos abrirán antes sus aeropuertos a los extranjeros, y también sus hoteles, y sus chiringuitos… y nosotros tendremos que esperar a que entre unos y otros se coman el mercado.

Y si la pregunta es por qué a Andalucía se la deja fuera de esos planes, la respuesta vuelve a ser la misma: no contamos. Como tampoco contamos para el reparto del dinero que venga de la Unión Europea, para el que Cataluña ya ha logrado negociar y gestionar lo "suyo", mientras que Andalucía, eso, no cuenta.

En todo caso, tiene razón Aitor Esteban al afirmar que cuando los vascos consiguen algo, y quizá con su permiso podríamos añadir a los catalanes, eso mismo se convierte en reclamación generalizada y urgente para casi todos.

El por qué se produce eso tiene dos explicaciones, y ninguna buena. La primera es que aún persiste en la inmensa mayoría de dirigentes políticos una mentalidad centralista, que confunden erróneamente con la defensa de su idea de una España unida, que puede estar unida y descentralizada a la vez, y eso lo practican tanto al presidir comunidades como al estar en Moncloa.

Lo segundo es que cuando hay cesión de competencias, éstas se negocian desde Madrid directamente con ellos, dándonos la espalda a los demás, aunque nos afecte tanto como a ellos. Es normal entonces que luego lleguemos a pedir lo mismo… con lo fácil que sería acordar las cosas con todos a la vez.

Hay quien dice que esto nos pasa por no tener una voz andaluza en la Carrera de San Jerónimo, pero creo que lo que nos falta no es una voz, es un grito bien dao.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".