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El comando reactivo de Almería

sábado 01 de febrero de 2020, 18:34h

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Principio de Acción/Reacción: si un cuerpo actúa sobre otro con una fuerza (acción), éste reacciona contra aquél con otra fuerza de igual valor y dirección, pero en sentido contrario (reacción). Este principio físico es una constante en nuestras vidas. Lo comprobamos cuando jugamos al billar y, también, cuando indicamos a nuestro hijo que haga tal cosa y hace lo contrario; si bien es cierto que este último caso no obedece a procesos dinámicos, más bien es patrimonio de una no escrita constante universal.

En Almería existe el Principio de Acción/Reacción con una profusión desmedida, ya que existen elementos con una gran carga potencial en reserva permanente para desatarla ante cualquier estímulo que ofrezca actuar en sentido contrario. Estos personajes están encogidos y fruncidos (física y emocionalmente) esperando saltar como un muelle o resorte. Pero no siempre funcionan ante el estímulo con la misma determinación. Depende de la naturaleza de la fuerza incidente (rojo/azul; izquierda/derecha…). Si la fuerza incidente es agradable a su ideología permanecen estables e inmutables como un menhir ante una brisa.

Cualquier cosa que se haya pretendido hacer en Almería -aun objetivamente beneficiosa- ha contado con una ostensible oposición que, una vez comprobados los efectos positivos del cambio, son incapaces de reconocerlo y, acto seguido, se rearman para el siguiente envite reaccionario.

El necesario cambio de solería del Paseo de Almería era una clamorosa demanda de los almerienses ante una superficie untuosa que ofrecía un curso gratuito de patinaje o en su defecto una prótesis de cadera. Fue tan virulenta la confrontación que, dicen, pudo costarle la alcaldía a Juan Megino ante la gran cantidad de fatalidades que acaecerían con la aplicación de baldosas de granito, sobre las que adujeron propiedades nigrománticas.

Otro clamoroso caso de acción/reacción se vivió con la peatonalización de Reyes Católicos y adyacentes: provocaría la desertificación comercial, empobrecimiento de la zona y caos del tráfico. Posteriormente, se comprobó la bondad de la medida y la revalorización inmobiliaria, así como un mejor ordenamiento y ornato del conjunto.

Sobre la posible llegada de El Corte Inglés se intentaron -y se consiguieron- todo tipo de trampas con la inestimable ayuda de la Junta del PSOE y las autoridades locales socialistas que llegaron a utilizar el argumento como chantaje para alcanzar un acuerdo en la alcaldía (reunión en un restaurante de Antequera). Conclusión: Almería se quedó sin El Corte Inglés, y ahora se reduce la oferta en Hipercor de El Ejido.

Dentro de las, ahora plausibles, medidas para el fomento de la capital como centro de exposiciones y congresos se pretendió erigir un edificio singular en un lugar emblemático (delta del Andarax) y para ello se intentó contratar los servicios del prestigioso estudio de arquitectura de Norman Foster. Cuando todo estaba a punto, el PSOE de Almería fabuló sobre “intereses oscuros” entre Norman Foster y el yerno de Aznar. Extremo que se demostró falso. Conclusión: Foster no quiso volver a hablar de Almería, y jamás se intentó retomar el proyecto al llegar la crisis.

El “Toblerone”, un monstruoso silo de mineral inserto en una de las zonas de mayor proyección en la capital, era un lugar inútil y olvidado que alcanzó inusitado protagonismo cuando se acordó su demolición para una ambiciosa operación urbanística. Enseguida aparecieron numerosas opciones para usos “culturales”, opciones jamás atisbadas mientras el “Toblerone” cumplía con su noble función: nido de ratas y herrumbre.

El principio físico de la acción/reacción se centra en Plaza Vieja. Los ficus que ensucian, oscurecen, estorban y deterioran concretamente en ese espacio (deseables en otra ubicación) ahora se convierten en objetivo para estos comandos que jamás repararon en los mismos árboles que fueron arrancados en Obispo Orberá por el Ayuntamiento del PSOE, ¿acaso entonces no existía conciencia proteccionista? Ahora, aducen como argumento “antidemocrático” el rechazo de las alegaciones presentadas. Si ese es un argumento antidemocrático, qué será que la Junta del PSOE de Sevilla no haya atendido ninguna, insisto, ni una enmienda o propuesta del PP durante 38 años de gobierno progresista tan sensible y decidido a atender las demandas ciudadanas.

Antonio Felipe Rubio

Periodista
Dirige la tertulia La Luna en Interalmería TV
y la de COPE Almería