El mapa de las infraestructuras hidráulicas de la provincia de Almería ha experimentado una profunda transformación en los últimos años, consolidando una red de abastecimiento y seguridad hídrica vital para el desarrollo del territorio. A fecha de febrero de 2026, el balance de las actuaciones impulsadas por el Gobierno de Andalucía refleja un avance significativo en la garantía de recursos hídricos, tanto para consumo humano como para riego, así como en la protección frente a fenómenos climáticos adversos. Las intervenciones abarcan desde grandes obras de ingeniería para el transporte de agua desalada hasta minuciosas labores de restauración ecológica en los cauces que vertebran la geografía almeriense.
Uno de los hitos más relevantes para la estabilidad hídrica de la provincia se localiza en el Valle del Almanzora, donde se han materializado fases cruciales para asegurar el suministro. La primera fase de las actuaciones destinadas a garantizar el abastecimiento en los municipios de esta comarca, utilizando recursos provenientes del embalse de Cuevas de Almanzora y de la desaladora de Carboneras —conocida como la conexión Albox-Olula—, quedó finalizada en enero de 2023. A este avance se sumó, en agosto de 2025, la culminación de las obras de mejora, adecuación y puesta en marcha de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Cuevas del Almanzora, un paso decisivo que se complementa con una tercera fase que actualmente se encuentra en marcha. Asimismo, en la infraestructura de la presa de Cuevas de Almanzora se han ejecutado trabajos técnicos para reducir pérdidas en los órganos de desagüe y disminuir caudales de filtración, además de implementar medidas de prevención de catástrofes.
El Poniente almeriense y la capital también han sido escenario de intervenciones estratégicas orientadas a maximizar el uso de agua desalada y regenerada. En el ámbito de la depuración, fundamental para la sostenibilidad agrícola y ambiental, las obras de acondicionamiento y mejora del tratamiento terciario de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Roquetas de Mar concluyeron en octubre de 2023, mientras que las correspondientes a la EDAR de El Ejido finalizaron en marzo de 2024. En cuanto al abastecimiento en alta de agua desalada, la obra en el término municipal de Roquetas de Mar se dio por finalizada en 2025, mientras que la infraestructura homóloga en El Ejido continúa en fase de ejecución. Por su parte, en la ciudad de Almería se trabaja actualmente en la redacción del proyecto para la ampliación y mejora de la desaladora (IDAM), tras haber completado en 2023 la conexión estratégica del depósito de Pipa Alta con el de San Cristóbal.
La gestión eficiente de los recursos se extiende a la Mancomunidad de Municipios del Bajo Andarax, cuyas obras de abastecimiento con agua desalada finalizaron en 2025, resolviendo una demanda histórica de la zona. En paralelo, para optimizar el transporte de recursos, se concluyó en 2022 la sustitución de canal por tubería en el tramo Benínar-Aguadulce. Estas grandes infraestructuras se ven reforzadas por intervenciones de seguridad en la presa de Benínar, donde las obras de prevención y gestión de catástrofes ya han sido finalizadas, asegurando la integridad de esta instalación vital para el sistema hídrico del sur de la provincia.
Más allá del hormigón y las tuberías, el Gobierno de Andalucía ha desplegado una intensa labor de conservación y restauración del Dominio Público Hidráulico (DPH) a lo largo y ancho de la provincia. Los expedientes de servicio de conservación y mantenimiento en las Cuencas Mediterráneas Andaluzas han permitido intervenir en los últimos años sobre más de 80 subtramos fluviales, abarcando más de 60 cauces mayores y menores. Esto se traduce en actuaciones sobre 143 kilómetros de dominio público y más de 489 hectáreas de ríos, ramblas y barrancos, garantizando la capacidad de desagüe y la salud ambiental de estos ecosistemas.
En el apartado de restauración hidrológico-ambiental, se han ejecutado cinco grandes expedientes plurianuales que han actuado sobre ríos emblemáticos como el Adra, en sus fases I y II, el río Aguas y el río Antas, así como en 58 ramblas de los términos municipales de Almería y Níjar. Estas intervenciones suman más de 258 kilómetros de cauces y 690 hectáreas restauradas. Entre las obras singulares destacan la naturalización y restauración hidrogeomorfológica del río Aguas, desde la pedanía de Los Giles hasta su desembocadura afectando a Turre, Los Gallardos y Mojácar, y la segunda fase en el río Adra, aguas arriba de la confluencia de los ríos Grande y Chico. La lista de cauces intervenidos es extensa, abarcando una multitud de ramblas como las del Cabo, Leña, Canjorros o Huéneja, y ríos como el Nacimiento, Andarax y Alías, lo que denota un enfoque integral en la gestión del territorio.
La resiliencia frente al cambio climático y la protección civil cierran el círculo de estas políticas hídricas. Durante el presente año se han impulsado actuaciones para restaurar ecosistemas fluviales semiáridos en Almería y el Campo de Níjar, concebidos ahora como infraestructuras verdes, así como trabajos específicos en el río Andarax para su adaptación climática.
De especial relevancia son las medidas preventivas establecidas entre 2023 y 2025 para proteger las explotaciones agrarias situadas en las márgenes del dominio público hidráulico, con especial énfasis en el río Antas a su paso por los municipios de Antas, Garrucha y Vera. Asimismo, tras los episodios de DANA de 2019 y 2020, se activaron siete expedientes de emergencia que han permitido actuar en más de 192 kilómetros de cauces en veinte municipios, protegiendo zonas del Bajo Andarax, Bahía de Almería, Níjar y el Almanzora, consolidando así una respuesta robusta del Estado español desde su administración en Andalucía ante los desafíos climáticos.