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En la gama alta de éxito

lunes 04 de mayo de 2020, 13:27h

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A finales de los años setenta, cuando la voz del periodista radiofónico José María García dominaba la noche (yo no he visto la erupción de un volcán, pero sí he visto a Garcia derramar su furia hirviente sobre sus colaboradores en los estudios de Antena 3 Radio en la madrileña calle Oquendo, y créanme que lo del Krakatoa fue un pellizco de monja en comparación con su natural capacidad para la bronca) solía ironizar con la por entonces escasa preparación y capacidad de los deportistas españoles. “Nuevo éxito olímpico de la Federación Española de Natación: por el momento -decía- no se ha ahogado ningún nadador.” Y es que el éxito es una variable siempre interpretable y subjetiva. Que no se te ahoguen los nadadores un la piscina es sin duda un factor positivo, pero si el objetivo es una medalla, la mera supervivencia es la deposición del éxito.
En este sentido, creo que el presidente del sedicente Gobierno, Pedro Sánchez, debería aprovechar la semiclandestina ampliación del ya de por sí extenso ejecutivo, proponiendo a la vicepresidenta para la Transición Ecológica, Teresa Ribero, como titular del Ministerio del Optimismo. En una entrevista publicada ayer en el diario El País, la ministra que entró al cargo anunciando su deseo de prohibir (uno de los verbos preferidos por los progres más pluscuamperfectos) los toros y la caza, y que en lugar de felicitar la Navidad felicita el solsticio de invierno, dijo que España estaba “en la gama alta del éxito” y que otros -en referencia al descerebrado presidente Trump- habían recomendado beber lejía. Y dicen que es una de las cabezas más privilegiadas del gobierno. Madre mía.
¿Pero de qué exitos de gama alta habla esta señora? ¿Del anuncio de que en España iba a haber pocos casos y muy controlados, como dijo el experto Simón? ¿De que la crisis económica sería poco significativa y transitoria, como dijo la ministra Calviño? ¿Del fiasco de los test que seguimos esperando y las mascarillas inservibles? ¿De abochornar a la Guardia Civil haciendo que un general diga que se trabaja para minimizar la desafección hacia el gobierno? ¿De las telehomolías infumables del Dr. Fraude? ¿De las ruedas de prensa falsas? ¿De la monitorización de las redes sociales para buscar mensajes de odio, como dijo el ministro Marlaska?
Y sobre todo, querida ministra ¿los 25.000 muertos oficiales, más otros 15.000 probables, en qué gama del éxito estarían? El éxito de la broma de García es que todo el mundo sabía que era una exageración y que todos los nadadores estaban bien y hacían lo que buenamente podían. Pero ahora está muriendo gente de verdad, y encima tenemos que aguantar que estos inutiles, lejos de pedir perdón, pretendan colgarse medallas. Los españoles no hemos conocido gobierno más impresentable. Y mira que el palmarés está reñido.

Jose Fernández

Periodista.Asesor de Prensa
en el Ayuntamiento de Almería.