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jueves 07 de noviembre de 2019, 10:25h

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En una democracia avanzada y moderna como la nuestra los debates electorales conforman el espacio en el que los candidatos realizan propuestas y confrontan proyectos, y se plantean como una oportunidad para inclinar el voto de los indecisos y reforzar el de los propios votantes que mantienen fidelidad en su voto. Así lo planteó el candidato socialista, Pedro Sánchez, quien entendió el debate como una gran oportunidad para movilizar al electorado a acudir a las urnas el 10-N y, al mismo tiempo, trató de buscar un respaldo más contundente que le permita conformar un gobierno estable y fuerte con propuestas de desbloqueo para que si el Parlamento no acuerda la formación de gobierno, se permita votar la lista más votada. Todo esto en unas elecciones en las que la derecha está llevando a cabo campañas sucias y vergonzantes y que atacan a la propia democracia al intentar desmovilizar para que no acuda a votar este domingo.

En el debate quedaron retratados quienes bloquean a derecha e izquierda para que este país no avance y para que, por tanto, no exista un gobierno que resuelva los problemas de la ciudadanía. Todos se unieron en el debate contra el candidato socialista, quedando evidenciado quien verdaderamente no tiene proyecto ni propuestas coherentes ni, en general, nada que ofrecer a los que esperan respuestas a sus problemas. Los que no tienen nada que ofrecer a España dedicaron el debate a la estridencia y a desvincularse de la responsabilidad que tienen –tanto a derecha como a izquierda- de llevarnos a esta situación de bloqueo y de nuevas elecciones, aunque algunos con más responsabilidad, quien como fuerza de izquierda, por cuarta ocasión han impedido un gobierno progresista en este país.

En el debate se plasmó, por un lado, una visión de España de los que quieren y viven en el recuerdo del pasado, que plantean retroceso y desean aumentar las desigualdades en derechos y en territorios prefiriendo una España rota antes que una con un gobierno sólido y votado por la gente y, por otro, los que siguen planteando o cuestiones inalcanzables u otras que se plantearon en el debate de investidura y rechazaron para sectores sociales como los pensionistas, los parados, los autónomos, los jóvenes o las mujeres y que podrían estar poniéndose ya en marcha desde julio con un gobierno que estuviera centrado en lo que necesitan sus ciudadanos.

Por eso tras este único debate, en una campaña en la que la inmensa mayoría de los votantes conocen y saben perfectamente lo que ha pasado y quienes son los que han bloqueado provocando estas elecciones, tú como votante, todos nosotros tenemos una oportunidad; esta vez sí, histórica, de votar con rotundidad con un voto útil para un gobierno fuerte, estable, de progreso y de avance que deje atrás este periodo de bloqueo en un acto que cobra mayor relevancia ante las trampas de las derechas.

Los socialistas somos la izquierda que convierte las propuestas de colectivos y ciudadanía en hechos, que ha demostrado que sabe gobernar y le ha dado un giro social fundamental a este país en tan sólo 15 meses, que ofrece estabilidad, políticas sociales, igualdad de género, cohesión social y territorial, empleo y sueldos dignos, revalorización de las pensiones, demostrando frente a los demás que tenemos un proyecto de país coherente, viable y sostenible con un gobierno fuerte, estable, que nos permita construir convivencia en España y hacernos mejores como sociedad. Eso sólo se consigue con tu voto al PSOE el 10N para decidir mirar al futuro y contribuir, ahora sí, a este proyecto ilusionante.