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Ferias de libros

lunes 15 de abril de 2019, 15:32h

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Desde que en 1926 Vicente Clavel impulsase “La fiesta del libro”, cada municipio lo prepara como cree más acertado y de acuerdo a sus posibilidades. Este fin de semana El Ejido y Roquetas de Mar han celebrado su “Feria del libro” y a final de mes se realizará la de Almería. Tres modelos de feria que han suscitado una gran cantidad de conversaciones sobre cuál es el más idóneo. Al final las conclusiones son siempre las mismas, no hay un modelo perfecto, la elección de uno u otro dependerá de la circunstancias de cada población y siempre habrá alguien que te critique.

Yo no tengo claro como se podría hacer el mejor evento, para eso haría falta saber las herramientas con las que se cuenta, pero a falta de esa información, si tengo claro lo que no me gustan de estos modelos.

Cabe recordar que Clavel era un escritor, editor, traductor, periodista y uno de los fundadores de la Cámara del libro de Barcelona y que si ideó y promovió esta fiesta del libro, fue para dinamizar la venta de libros. Es importante remarcarlo, porque muchos defendemos que debe ser una fiesta de la cultura, pero al final lo que prima es el negocio, y todo se diseña para que sea rentable. Partiendo de esa premisa, considero que las ferias deberían estar organizadas por el gremio de libreros de cada municipio, estén constituidos como tal o no. Al final son a ellos a los que más les interesan estos eventos, porque, junto a las editoriales y escritores, son los que le van a sacar un rendimiento económico. Así que si vas a ganar es justo que seas tú quien arriesgue como hacen los libreros de Granada. Pero sea porque no son capaces de ponerse de acuerdo, porque no tienen iniciativa, capacidad para diseñar y elaborar una programación o porque no lo ven rentable, lo dejan todo en manos de las administraciones, que con dinero público, con la idea de promocionar la lectura, se lo preparan todo para que solo tengan que hacer caja.

No pasaría nada si ante la falta de valentía de los libreros, la administración nos diese ese servicio que muchos solicitamos. El problema radica cuando esos libreros, con el dinero público, se hacen dueños y señores del evento, y pretenden organizar y dirigir la feria a su antojo. Si el dinero es público, todos debemos ser iguales y tener las mismas oportunidades de opinar en el diseño, programa y desarrollo del evento. Y si alguna librería considera que ellos tienen más derechos que otros, que arriesguen y se pongan al frente de la feria.

Pero también es un riesgo para la imagen del municipio dejar la organización en manos de un gremio o una empresa privada con iniciativa. Eso es lo que ha pasado en Roquetas de Mar este año. Después de estar mucho tiempo sin organizar una Feria del libro, permitió que una empresa privada, una editorial de autoedición, organizase el evento buscando un patrocinador, ya que el ayuntamiento tenía claro que no iba a poner un duro. Una fórmula que en principio puede ser positiva, pero que al final se ha demostrado muy desafortunada, sobre todo por el carácter sectario y poco plural que han demostrado los organizadores.

Es cierto que han sabido elaborar una gran programación, con dinero es más fácil, pero, desde un principio todos entendimos que, esa feria sería más un evento promocional de la editorial que la organizaba que un evento cultural. Empezaron limitando, con unas bases restrictivas y dirigidas, a otras editoriales y asociaciones culturales que trabajan en la provincia. Luego continuaron vetando a todos aquellos que son críticos con su forma de trabajar, y rellenaron la programación solo con autores de sus sellos. Tanto es así que uno de los proyectos literarios emblemáticos de este año, que el mismo ayuntamiento presentó a bombo y platillo en los medios, Platero y yo, no ha tenido protagonismo en esta feria. Es una lástima que Roquetas de Mar haya manchado su impecable imagen cultural al permitir está falta de pluralidad, en un evento que debería servir para promocionar la cultura y que sólo ha servido para que un grupo de amigos organice un puñado de actividades para salir en los medios.

Al final, cuando lo que prima es el negocio, tenemos lo que nos merecemos. Grandes escritores que repiten todos los años en una u otra feria de la provincia, almerienses de relleno, reuniones oficiales en cafeterías o que la actividad estrella, por la que será recordada la Feria del Libro de Almería, sea una invitación de la Jirafa Rey y LaPili a comerle el donut.