La recuperación del lince ibérico (Lynx pardinus) sigue ganando terreno en la provincia de Almería, consolidándose como uno de los nuevos ejes de expansión territorial de esta especie endémica. Así lo ha puesto de manifiesto la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García, durante la liberación de Walabi, un joven ejemplar macho de un año de edad, en el Espacio Natural de Doñana. Este acto, más allá de su relevancia en el entorno onubense, subraya el éxito de la conectividad entre núcleos poblacionales que ha permitido al lince establecerse en zonas como Vélez-Blanco y Vélez-Rubio, dentro del Parque Natural de Sierra María-Los Vélez.
Según los datos facilitados por el último censo correspondiente al año 2024, Andalucía ya cuenta con 836 ejemplares, formando parte de una población total en el Estado español y Portugal que alcanza los 2.401 individuos. La consejera ha destacado que este crecimiento no es solo cuantitativo, sino que refleja una dispersión estratégica hacia nuevas áreas de la geografía andaluza, citando expresamente la importancia de los núcleos de población en la provincia de Almería y otras zonas como Sierra Arana en Granada o el entorno de Cabra en Córdoba. Esta expansión hacia el norte almeriense es fundamental para asegurar la variabilidad genética y la supervivencia a largo plazo de la especie fuera de sus feudos históricos.
Walabi, el ejemplar liberado este martes, procede del Centro de Cría en Cautividad de Silves, en Portugal, y posee una carga genética de alto valor que ayudará a fortalecer la subpoblación de Doñana-Aljarafe. La suelta se ha realizado mediante el método de liberación blanda en la finca de Las Marismillas, propiedad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, donde el animal permanecerá unas semanas en un cercado de preadaptación antes de su integración definitiva. Este sistema, que incluye un collar de seguimiento por radiomarcaje, es similar al empleado en las intervenciones técnicas que se supervisan en los distintos puntos de la red de conectividad andaluza, incluyendo los corredores que afectan a la provincia almeriense.
Desde la Junta de Andalucía se ha recordado que el programa de conservación, liderado por la comunidad y apoyado por proyectos LIFE de la Unión Europea, ha sido clave para revertir una situación crítica que a principios de siglo apenas dejaba 94 ejemplares en toda la Península. La gestión actual se centra en reducir las amenazas no naturales, como los atropellos en carreteras, mediante sistemas anticolisión y señalización avanzada, medidas que también son de aplicación en las vías que circundan las zonas linceras de Almería. El esfuerzo coordinado entre administraciones, técnicos de la Agencia Amaya, agentes de medio ambiente y la sociedad civil, incluyendo a propietarios de fincas en municipios como María o Chirivel, garantiza que el lince ibérico sea hoy un referente internacional de gestión pública y científica.