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La revolución verde de El Ejido

martes 11 de agosto de 2020, 10:45h

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Parto de la idea de que es un mal titulo. Demasiadas connotaciones políticas con las que poder ironizar, demasiados prejuicios e ideas preconcebidas sobre el respeto al medio ambiente en el municipio. Además no es una revolución, porque no está siendo un cambio brusco, violento, sino todo lo contrario, es silencioso, imperceptible, invisible para la mayoría de la gente.

Las apuestas por la conservación de los valores ambientales no son muy habituales en la política, porque no generan una foto rápida, una medalla que lucir en la solapa en las siguientes votaciones, una placa que puedan leer las futuras generaciones. Por eso no es normal que se hagan, porque nuestros políticos piensan a corto plazo, en mantener su sillón, el poder, porque la naturaleza en nuestro país, por ahora y por desgracia, no gana elecciones. Por eso, cuando alguien toma decisiones de este calibre, a pesar de las consecuencias que le puedan acarrear, hay que reconocerle su osadía. Luego el tiempo dirá si las apuestas fueron acertadas.

Les pongo algunos ejemplos de lo que este verano ilusionante en materia de conservación ambiental estamos viviendo en El Ejido.

El primero que hay que destacar es la ordenanza para prevenir y controlar los mosquitos y moscas. Es la primera que se hace a nivel andaluz y después de muchos años criminalizando el medio natural y gastando ingentes cantidades de euros en fumigaciones poco efectivas, se reconoce que el 80% de los insectos que tanto nos molestan los generamos nosotros en nuestra vida diaria. Mal cuidado de los jardines y piscinas, acumulación innecesaria de residuos de todo tipo, falta de limpieza de determinadas infraestructuras e industrias son algunos focos en los que se pone el acento.

En ella se recoge que la solución pasa por la colaboración y participación ciudadana para enfrentar el problema, por el cambio de hábitos sencillos. Además se recalca la importancia de conservar y favorecer la fauna urbana que nos ayude a controlar las plagas, y a repensar las especies botánicas que incluimos en nuestros jardines. Dedicar tiempo y recursos a proteger los nidos de golondrinas, de aviones, de vencejos, de favorecer la presencia de murciélagos, de plantar romeros, tomillos, citronela, es una apuesta por naturalizar nuestro municipio, por aprovechar los servicios ecosistémicos, gratuitos y sin efectos secundarios, que nos ofrece la biodiversidad con la que convivimos.

Otro ejemplo es la intención de poner en valor el Paraje y la Reserva Natural de Punta Entinas Sabinar. Después de vivir décadas de espaldas a este espacio protegido resaltando los aspectos negativos, echando balones fuera, este verano han decidido incorporarlo al municipio para que los vecinos, los visitantes, los turistas conozcan la joya ambiental, los ecosistemas únicos de los que pueden disfrutar en sus ratos de ocio. La planificación de un centro de interpretación, el futuro arreglo del sendero GR 92, las visitas guiadas que se están ofreciendo durante todo el verano desde la Concejalía de Turismo, la restauración de la Torre de Cerrillos y el fomento de la educación y voluntariado ambiental entre sus jóvenes, son algunas de las apuestas del ayuntamiento para resaltar esa naturaleza que sorprende a todos los que aprenden a mirarla.

Pero la apuesta más valiente de este verano en materia de conservación ha sido la de no retirar los arribazones de Posidonia oceánica de una de las playas de Almerimar. Lo fácil, como se ha hecho siempre y hacen otros municipios, era meter una maquina y dejar la arena limpia para poner las toallas. Sin embargo han asumido las críticas, los ataques de parte de la ciudadanía y de los partidos de la oposición que los acusan de no limpiar las playas de cara al turismo. Una decisión que garantiza la calidad de las aguas, la protección de la costa frente a la erosión, la lucha contra el cambio climático, el aumento de la biodiversidad. Inversiones a largo plazo que nadie reconocerá.

Soy consciente de que aún queda mucho por hacer, que, a pesar de los grandes esfuerzos realizados, todavía hay mucho trabajo por delante para que los grandes impactos que la agricultura intensiva genera en nuestro entorno no lleguen a ser irreversibles, pero estas pequeñas acciones, para muchos sin importancia y de cara a la galería, para mi denotan un cambio de mentalidad, una apuesta de futuro, un compromiso por los ciudadanos de El Ejido, el inicio de una revolución verde. Bosques verdes, verde arto, verde lentisco, casas verdes que nos alimentan, verde que te quiero verde

Moises Palmero Aranda

Natural de El Ejido, Almería. Licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Almería. Desarrolla su trabajo en el mundo de la Educación Ambiental desde la Asociación El árbol de las piruletas, donde ha utilizado la literatura como una herramienta más de sensibilización. Es autor y narrador de cuentos infantiles, entre los que destaca El árbol de las Piruletas y Un delfín entre las estrellas (próxima publicación) Secretos en el Sendero, nueve relatos de misterio donde se mezcla literatura, senderismo y geocaching, es su primera publicación en solitario. 32 motivos para no dormir; Pasos en la oscuridad; Taller de cuentos; 12 caricias; 13 muertes sin piedad; Ángel de nieve; Ulises en la isla de Wight; Crímenes callejeros; El oasis de los miedos; Letras para el camino, El mar, la mar, Relatos Velezanos V son algunas antologías donde aparecen sus relatos. Colabora en Candil Radio con los programas “La mirada del delfín viajero” y “Letras de Esparto”. En radio UAL dirige y presenta el programa de entrevistas Radio Ecocampus. También ha hecho sus pinitos en el mundo del cortometraje con El hombre y la flor. Otra oportunidad y su guión “Residuos” fue el ganador del I Concurso de guiones para cortometrajes “Carboneras Literaria”. Socio fundador de la Asociación Literaria y Cultural Letras de Esparto.