A pesar de las lluvias registradas durante los meses invernales, la provincia de Almería sigue siendo una de las más afectadas por la sequía en España, junto con Melilla y otras zonas andaluzas como Granada y Jaén. Los embalses locales permanecen en niveles críticos, por debajo del 10% en muchos casos, lo que mantiene a la zona en alerta roja y subraya la necesidad de más precipitaciones para revertir el déficit hídrico acumulado. Esta situación pone en jaque el sector agrícola almeriense, pilar de la economía local, y obliga a mantener medidas de ahorro de agua que impactan directamente en los hogares y las explotaciones.
Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, los embalses andaluces han experimentado una mejora general en las últimas semanas gracias a las borrascas que han azotado la región, alcanzando un promedio del 50% de capacidad en la parte oriental de Andalucía.Sin embargo, Almería destaca por su precaria situación: el embalse de Benínar, uno de los principales de la provincia, se encuentra al 12,26% de su capacidad, con apenas 7,71 hectómetros cúbicos (hm³) de los 62,90 posibles. El de Cuevas del Almanzora está aún peor, al 3,37%, y el global de la provincia ronda el 7,53%, con solo 16,62 hm³ embalsados de un total de 220,77. Esto representa una ligera mejora interanual —en enero de 2025, los niveles eran del 9,38%—, pero sigue muy por debajo de la media histórica de los últimos diez años, que se sitúa en torno al 10%.
Melilla, otro enclave duramente castigado por la aridez, enfrenta un panorama similar. Las previsiones meteorológicas indican que enero de 2026 podría registrar precipitaciones un 42% por debajo de la media histórica, con solo entre 3 y 8 días de lluvia en el mes, agravando la sequía en una zona que depende en gran medida de suministros externos de agua.
En contraste, provincias como Granada y Jaén, aunque menos afectadas, también muestran reservas bajas: Granada al 25,28% y Jaén al 32,88%, con embalses como el de Rules en Granada al 69,51% gracias a las recientes lluvias, pero otros como el de Quéntar al 15%. En Jaén, los pantanos han ganado un 3,64% más de agua que en 2025, alcanzando 775,65 hm³, pero la cabecera del Guadalquivir ha visto incrementos gracias a las precipitaciones de los últimos dos meses, que representan un tercio del total anual.
Para los almerienses, esta persistente sequía tiene repercusiones directas en la vida cotidiana y la economía. La provincia, líder en producción hortofrutícola con sus famosos invernaderos que exportan a toda Europa, ha visto reducidos los trasvases del Tajo-Segura en 2 hm³ al inicio de 2026, lo que genera tensiones adicionales en el regadío. Agricultores locales, como los de la comarca del Poniente, continúan bajo restricciones de agua que limitan el riego y podrían afectar la cosecha de invierno, incrementando los costes y reduciendo la competitividad. Además, los municipios costeros enfrentan desafíos en el suministro urbano, con campañas de concienciación para el ahorro que se mantienen activas desde el verano pasado.
Expertos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) advierten que, aunque las borrascas como 'Goretti' han traído alivio temporal a partes de Andalucía —con hasta 200 litros por metro cuadrado en algunas zonas—, se necesitan precipitaciones sostenidas durante los próximos meses para salir del rojo.
A nivel estatal, los embalses inician 2026 al 56,6% de capacidad, con 31.744 hm³, cinco puntos más que el año anterior, pero las cuencas mediterráneas como la andaluza siguen rezagadas.