Almería convive con el agua que no se ve. La que baja de golpe por las ramblas, la que el Andarax arrastra tras una tormenta intensa, la que convierte una avenida seca en un torrente en cuestión de horas. Esa convivencia, histórica en el sureste, es ahora objeto de una de las reformas normativas más duras de las últimas décadas en materia urbanística.
Cuando hablamos aquí de "zona inundable" nos referimos exclusivamente a la de origen fluvial interior: desbordamiento de ríos, ramblas y torrentes. Es la que regula el Real Decreto 903/2010, que incluye también las inundaciones causadas por el mar en zonas costeras, pero en Almería hay una gran bolsa de riesgo costero, como Almerimar, catalogada como ARPSI costera, que no es objeto de este reportaje. Lo hacemos así porque los datos de población afectada más detallados del Plan de Gestión del Riesgo de Inundación están en las ARPSIs fluviales, y porque es ahí donde el debate urbanístico del interior es más intenso. Lo costero existe y es importante, pero queda fuera de esta pieza.
Almería ha construido mirando a sus ramblas con respeto y, a veces, con olvido. El Andarax que atraviesa la capital, el Adra que baja encajado, el Antas que cruza Vera y Garrucha. Son cauces intermitentes, secos durante meses, capaces de convertirse en torrentes en horas. El nuevo proyecto de real decreto de gestión de los riesgos de inundación quiere poner orden en esa convivencia.
El proyecto de real decreto de gestión de los riesgos de inundación, que el Ministerio para la Transición Ecológica ha llevado a información pública, establece que las nuevas viviendas que se construyan en zonas inundables se levantarán al menos un metro por encima de la cota de agua y prohíbe que tengan garajes subterráneos, sótanos o cualquier edificación bajo rasante. El texto nace tras la riada de Valencia de finales de 2024, que se cobró la vida de 230 personas y abrió una reflexión sobre dónde y cómo se ha construido en España.
A escala nacional, el punto de partida es contundente. Casi un 9% de las viviendas en España están construidas en zonas con exposición a inundación fluvial, lo que equivale a cerca de 2,3 millones de viviendas sobre un parque total de 25,8 millones.
El nuevo decreto en Almería busca mitigar el riesgo de inundaciones en zonas vulnerables.
Almería, en el mapa nacional del riesgo
Entre los deltas y tramos costeros más expuestos de España, el Observatorio de Sostenibilidad cita expresamente al Bajo Andarax (Almería), junto al Bajo Guadalhorce (Málaga), Isla Cristina-Ayamonte (Huelva), Palmones-Guadarranque (Cádiz), Cartagena y San Javier-Los Alcázares.
Son, en palabras del Observatorio, parte de las 15 superficies urbanizadas de España con mayor riesgo de inundación en las próximas décadas, en un tramo de costa de unos 100 kilómetros donde se concentran los primeros focos de peligro.
En Andalucía, son 43.000 los vecinos que viven en territorios con este alto riesgo, especialmente en esas cuatro zonas andaluzas señaladas, entre ellas el Bajo Andarax.
El instrumento oficial que delimita ese riesgo es el Plan de Gestión del Riesgo de Inundación (PGRI) de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas, segundo ciclo 2022-2027. En él, el Área de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI) ES060_ARPS_0115, Río Andarax desde aguas abajo de Pechina hasta desembocadura, aparece como una de las cuatro ARPSIs que concentran el 32% de toda la población en riesgo de la demarcación.
Dicho de otro modo: lo que pase en el Andarax no es un problema local menor, es uno de los principales focos de riesgo de todo el litoral mediterráneo andaluz.
Los municipios almerienses más expuestos
El PGRI no habla de percepciones, habla de personas contadas dentro de la envolvente de inundación. Y ahí Almería capital y su entorno pesan mucho.
A nivel de toda la demarcación, el 51% de la población en riesgo se concentra en solo siete municipios. Almería capital aporta el 4,8% y Roquetas de Mar el 4,6% de ese total.
Pero si se mide el riesgo en términos relativos, es decir, qué porcentaje de vecinos de cada municipio vive en zona inundable, el retrato almeriense es aún más severo:
- La Mojonera: 4.017 personas afectadas, el 44,62% de su población
- Huércal de Almería: 3.708 personas, el 21,29%
- Adra: 3.193 personas, el 12,85%
- Níjar: 3.399 personas, el 11,29%
La Mojonera, Huércal de Almería y Adra figuran entre los municipios con situación más desfavorable de toda la demarcación, superando o acercándose al 15% de población en riesgo, un umbral que el propio Plan destaca como crítico.
No es solo población. El valor económico en riesgo también se concentra aquí. El ARPSI del Río Andarax está entre las seis ARPSIs que suman casi el 54% del valor económico total en riesgo de la demarcación. Suelo urbano concentrado, industrial y carreteras son los usos con mayor valor expuesto.
Qué cambia con el decreto
El decreto no va a mover las casas que ya existen, pero sí va a condicionar todo lo que venga después. Y en una provincia donde las ramblas han marcado el urbanismo, eso tiene consecuencias directas.
Para Almería, el PGRI ya tiene previstas actuaciones estructurales declaradas de interés general:
- Laminación de avenidas del río Antas, en Vera y Garrucha
- Reposición y adecuación del encauzamiento del río Adra, en Adra
- Encauzamiento del río Andarax desde Boquera de la Higuera hasta el mar, en los términos de Almería, Viator y Huércal de Almería
Son obras pensadas para los escenarios de periodo de retorno de 10, 100 y 500 años, los tres escenarios que la Directiva Europea de Inundaciones obliga a cartografiar. En la práctica, significan asumir que la inundación no es una anomalía, sino un fenómeno natural con el que hay que aprender a convivir reduciendo la vulnerabilidad de lo construido.
Para los promotores, el mensaje es claro y así lo han expresado: la obligación de elevar un metro las viviendas puede afectar a alturas, accesibilidad y edificabilidad. Para las administraciones locales, el reto será trasladar la cartografía del Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables (SNCZI) a los planes generales y a las licencias.
Vivir con el riesgo
En Almería el riesgo no es abstracto. El PGRI describe varias ARPSIs dentro del propio término municipal de la capital por la presencia del Andarax, que genera riesgo incluso para periodos de retorno bajos, de 10 años.
La pregunta que deja el nuevo marco no es si habrá más restricciones, sino cómo se aplicarán en una provincia donde el 44% de un municipio como La Mojonera o el 21% de Huércal de Almería ya vive, hoy, en zona de riesgo potencial significativo.
El decreto hídrico no vacía esas zonas, pero pone negro sobre blanco una realidad que la cartografía lleva años mostrando: en Almería, el futuro urbanístico se jugará a un metro por encima del agua.