La antigua estación de ferrocarril de Almería ha sido el escenario este lunes de una concentración de cinco minutos de silencio en memoria de las víctimas del accidente ferroviario en Adamuz. El acto, que ha contado con la presencia de portavoces de la Mesa del Ferrocarril, concejales del Ayuntamiento de la capital y representantes de la Junta de Andalucía, ha servido para poner de manifiesto la conmoción que vive la provincia ante el que ya se califica como el siniestro más grave en la historia de la alta velocidad en el Estado español.
Desde la Mesa del Ferrocarril, José Carlos Tejada ha trasladado un mensaje de profundo pesar por el fallecimiento de 40 personas, entre las que se encuentra el conductor de uno de los trenes Alvia involucrados. Durante la convocatoria, los portavoces han querido "expresar toda nuestra solidaridad con los familiares de las víctimas" y han extendido un mensaje de "ánimo y apoyo a los trabajadores tanto de Renfe como de Adif, que desde el minuto uno han estado y están trabajando para ayudar y rescatar a las personas". El colectivo ciudadano ha incidido en que, en este momento de crisis, "lo primero son las personas", mostrando su deseo de que los heridos ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos tengan una pronta recuperación.
La tragedia ha reabierto el debate sobre la situación de las infraestructuras que conectan a Almería. En este sentido, la Mesa del Ferrocarril ha aprovechado la convocatoria para reclamar celeridad en las obras pendientes. "Desde la Mesa esperamos que esa alta velocidad llegue cuanto antes, y entremos ya por fin en el siglo XXI", han manifestado, vinculando la modernización tecnológica con una mejora necesaria en la red de transportes que da servicio a la provincia.
Al ser consultados sobre la seguridad de las infraestructuras actuales en territorio almeriense, los representantes han analizado el estado de la plataforma de ancho ibérico que se utiliza en la actualidad. Han recordado que se trata de trazados con "125 años" de antigüedad sobre los que "se han hecho pocas actuaciones", aunque han matizado que siguen siendo seguros precisamente por las severas restricciones operativas que sufren. "Hay casi 60 limitaciones de velocidad", han explicado, señalando que debido a la orografía y las pendientes, especialmente en el tramo hasta Huéneja, ni el Alvia ni el Talgo VI pueden desarrollar velocidades constantes ni puntas altas, lo que minimiza riesgos estructurales por velocidad en dicho trazado.